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Escapada a Cuzcurrita de Río Tirón, señorío entre viñedos

Vista del castillo medieval de Cuzcurrita de Río Tirón junto al puente de piedra sobre el río

Hay pueblos que presumen y pueblos que, sencillamente, tienen clase. Cuzcurrita de Río Tirón, en plena Rioja Alta, pertenece a los segundos: un castillo con su torre almenada reflejándose en el río, casonas blasonadas, bodegas centenarias y un silencio que huele a vino y a piedra vieja. Es la escapada perfecta para una pareja que busque calma, buena mesa y paseos sin prisa.

El castillo junto al Tirón

La estampa más famosa del pueblo es su castillo señorial, levantado entre los siglos XIV y XV, con una esbelta torre del homenaje coronada de almenas y garitones. Es de propiedad privada, así que no se visita por dentro, pero su exterior es un espectáculo: la mejor perspectiva la tienes desde el puente de piedra sobre el río Tirón, con la fortaleza asomando entre los árboles de la ribera. Al atardecer, cuando la piedra dorada se refleja en el agua, es una de las fotos más bonitas de toda La Rioja.

Un paseo con mucho señorío

El casco urbano se recorre en un rato, pero pide hacerlo despacio. Estos son los imprescindibles:

  • La iglesia de San Miguel, del siglo XVIII, cuya monumental torre barroca está considerada una de las más hermosas de la región; su silueta domina el pueblo desde cualquier ángulo.
  • Las casonas y palacios blasonados de las calles principales, herencia de los linajes que prosperaron aquí con el vino y la tierra.
  • La ermita de la Virgen de Sorejana, patrona del pueblo, a un corto paseo entre huertas.
  • Las riberas del Tirón, con rincones de sombra perfectos para una pausa.

Vino de Rioja Alta en estado puro

Cuzcurrita es tierra de vino desde hace siglos, y bajo sus calles y casonas se esconden calados y bodegas excavadas. En el entorno del pueblo trabajan bodegas con viñedos propios que mantienen viva esa tradición; si te apasiona el enoturismo, pregunta en el propio pueblo por visitas y catas, que suelen requerir reserva. Y un consejo de viajero previsor: si compras alguna botella, en la maleta nunca sobra un buen sacacorchos de camarero para el brindis improvisado de la escapada.

Un picnic a la orilla del río

Uno de los grandes placeres de Cuzcurrita es no hacer casi nada: comprar pan, algo de embutido y queso, y bajar a la orilla del Tirón a comer con el castillo de fondo. Para que el plan salga redondo en los meses cálidos, una bolsa isotérmica de picnic mantendrá frescos el vino blanco y la fruta mientras paseáis. Después, sobremesa a la sombra de los chopos y vuelta lenta por el puente.

Alrededores que completan la ruta

El pueblo es una base estupenda para moverse por La Rioja Alta y sus alrededores: a pocos kilómetros tienes Haro y su famoso barrio de bodegas, Casalarreina con su monasterio dominico, o los Montes Obarenes marcando el horizonte. Todo queda a tiros de piedra, así que puedes dormir en la tranquilidad de Cuzcurrita y radiar excursiones cortas cada día.

Cuándo ir y cómo llegar

La época dorada es el otoño, cuando el viñedo se tiñe de rojos y ocres y el pueblo entero parece posar para un cuadro. La primavera, con el Tirón crecido y las riberas verdes, es su otra gran temporada. Llegarás en unos 20 minutos desde Haro y en menos de una hora desde Logroño, por carreteras tranquilas entre viñas.

Cuzcurrita de Río Tirón no necesita grandes reclamos: le basta con su castillo, su torre y su río. Ven sin plan, déjate llevar y entenderás por qué quienes lo descubren vuelven siempre.

Foto: Jynus · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons