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Costa Rica en familia: pura vida entre volcanes y selva

Volcán Arenal rodeado de selva tropical en Costa Rica

Hay un país donde los semáforos los cruzan los perezosos, los volcanes calientan ríos enteros y la palabra más usada es «pura vida». Costa Rica concentra en un territorio pequeño una biodiversidad apabullante, con infraestructura pensada para el viajero y distancias asumibles. Te proponemos la escapada de naturaleza perfecta, ideal también si viajas con niños.

Arenal: el volcán de libro

La zona de La Fortuna, a los pies del cono perfecto del volcán Arenal, es la puerta de entrada clásica al país. Aquí puedes caminar por senderos entre antiguas coladas de lava, cruzar puentes colgantes sobre el dosel de la selva y terminar el día en alguna de las pozas y balnearios de aguas termales calentadas por el propio volcán. Es una zona perfecta para familias: actividades cortas, seguras y con recompensa constante en forma de tucanes, coatíes y monos aulladores.

Monteverde y el bosque nuboso

A medio camino entre los dos océanos, el bosque nuboso de Monteverde es un mundo de niebla, musgo y orquídeas donde con suerte verás al quetzal, el pájaro sagrado de los mayas. Las tirolinas más famosas del país cruzan aquí valles enteros por encima de las copas, y los puentes colgantes permiten disfrutar del bosque a la altura de los tucanes sin esfuerzo. Lleva chubasquero: en el bosque nuboso la llovizna es parte del paisaje.

Manuel Antonio: selva y playa en el Pacífico

El parque nacional Manuel Antonio es pequeño pero es puro concentrado de Costa Rica: senderos llanos y aptos para todas las edades, playas de arena clara enmarcadas por selva y fauna garantizada, con perezosos de dos y tres dedos, capuchinos y mapaches incluidos. Sus calas son ideales para estrenar el esnórquel con los peques, así que no está de más una cámara acuática para niños con la que ellos mismos documenten sus descubrimientos submarinos. En el Caribe, la alternativa con más sabor es Cahuita y Puerto Viejo, con arrecifes y ambiente afrocaribeño.

Tortuguero, el Amazonas en miniatura

Si viajas entre julio y octubre, el parque nacional Tortuguero, en la costa caribeña, ofrece uno de los espectáculos naturales más emocionantes: el desove de las tortugas verdes en sus playas. El parque solo es accesible en barca o avioneta y se explora en canoa por canales flanqueados de selva, entre caimanes, garzas y monos. Una experiencia que ningún niño —ni adulto— olvida.

Consejos prácticos para la pura vida

  • Cuándo ir: la estación seca va de diciembre a abril en la vertiente del Pacífico; el Caribe tiene su propio microclima, con septiembre y octubre sorprendentemente soleados.
  • Cómo moverse: coche de alquiler para máxima libertad (mejor un todoterreno) o traslados organizados entre destinos, muy habituales.
  • Imprescindibles en la mochila: un buen repelente de mosquitos tropical es innegociable en las zonas de selva, igual que una mochila de día impermeable para las excursiones, porque los chaparrones tropicales avisan poco.
  • Comida: el casado (arroz, frijoles, plátano maduro y proteína a elegir) es el plato nacional; en los restaurantes familiares llamados sodas comerás bien y barato.
  • Salud: el agua del grifo es potable en la mayor parte del país, algo poco habitual en la región.

Costa Rica no tiene ejército, pero tiene perezosos, quetzales y volcanes humeantes: la mejor lección de naturaleza que le puedes regalar a tu familia. Pura vida, ya lo verás.