Pocas ciudades del mundo tienen un escenario como el de Ciudad del Cabo: una montaña de cima plana vigilando la bahía, playas de arena blanca y, a un paso, el punto donde se dan la mano las aguas del Atlántico y del Índico. Te proponemos una escapada a la ciudad madre de Sudáfrica, donde cada día cabe una aventura distinta.
Table Mountain, el icono
Subir a Table Mountain es obligatorio. Puedes hacerlo en el teleférico giratorio, que regala vistas de 360 grados durante el ascenso, o a pie por senderos como el de la garganta de Platteklip, exigente pero factible en un par de horas. Arriba te espera una meseta de vegetación única, los fynbos, con damanes curioseando entre las rocas y panorámicas que abarcan toda la península. Si te animas a la caminata, unas botas ligeras de trekking y agua abundante son imprescindibles, y conviene consultar el tiempo: cuando la famosa «mantel de nubes» cubre la cima, las vistas desaparecen.
Barrios con carácter
- Bo-Kaap: casas de colores chillones, cuestas adoquinadas y el aroma de la cocina malaya del Cabo, herencia de la comunidad musulmana de la ciudad.
- V&A Waterfront: el antiguo puerto reconvertido en paseo con mercados, música en directo y focas tomando el sol entre los barcos.
- El centro histórico: los jardines de la Compañía, el barrio de las galerías y los murales que cuentan la historia reciente del país.
Desde el Waterfront salen también los barcos hacia Robben Island, la isla-prisión donde estuvo encarcelado Nelson Mandela, una visita sobria y necesaria para entender Sudáfrica.
La ruta de la península del Cabo
Alquila un coche y dedica un día entero a la península: la carretera de Chapman's Peak, tallada en el acantilado sobre el Atlántico, es uno de los tramos costeros más espectaculares del planeta. Sigue hasta la reserva del Cabo de Buena Esperanza, con sus faros y sus babuinos descarados, y remata en la playa de Boulders, donde una colonia de pingüinos africanos anida entre rocas de granito a metros de los bañistas. El sol sudafricano no perdona ni con nubes: una buena crema solar deportiva debería ir siempre en tu mochila.
Viñedos y atardeceres
A las afueras de la ciudad, los viñedos de Constantia llevan siglos produciendo vino, y un poco más lejos Stellenbosch y Franschhoek completan la ruta enológica más famosa de África, entre montañas y granjas holandesas encaladas. De vuelta, no te pierdas el atardecer desde Signal Hill o desde la cima de Lion's Head, con la ciudad encendiéndose a tus pies.
Cuándo ir y consejos
El verano austral, de noviembre a marzo, trae días largos y secos, perfectos para playa y senderismo; la primavera añade el espectáculo de las flores silvestres. Muévete en coche o con aplicaciones de transporte, evita caminar por zonas solitarias de noche y lleva siempre algo de abrigo: el viento del Cabo cambia el tiempo en minutos. Para organizar bien los días y no perderte nada de la península, una guía de viaje de Sudáfrica es una inversión que se amortiza sola. Ciudad del Cabo no se olvida: se vuelve.