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Qué ver en Cinque Terre, los cinco pueblos de colores de Liguria

Casas de colores de Manarola sobre los acantilados de Cinque Terre

Colgados entre viñedos en terraza y un mar azul intenso, los cinco pueblos de Cinque Terre forman uno de los rincones más fotogénicos de Italia. Casas apiladas de colores, puertos diminutos y senderos con vistas de vértigo: así es esta esquina de Liguria declarada Patrimonio de la Humanidad.

Los cinco pueblos, uno a uno

  • Monterosso al Mare: el más grande y el único con playa amplia de arena y sombrillas. Perfecto como base si viajas en familia.
  • Vernazza: para muchos el más bonito, con su puerto natural, la torre del castillo y una plazoleta junto al mar que pide un aperitivo al atardecer.
  • Corniglia: el único sin puerto, encaramado a un acantilado al que se sube por una escalinata de casi cuatrocientos peldaños. El premio son las vistas.
  • Manarola: la postal por excelencia, especialmente al anochecer, cuando las casas de colores se encienden sobre las rocas.
  • Riomaggiore: callejones empinados que desembocan en una cala entre acantilados, ideal para ver zarpar las barcas al amanecer.

Senderos entre viñedos y mar

La mejor manera de entender Cinque Terre es a pie. El Sendero Azul une los cinco pueblos por la costa, aunque algunos tramos cierran temporalmente por desprendimientos, así que consulta el estado antes de ir. El tramo entre Monterosso y Vernazza es exigente pero regala las mejores panorámicas. Si buscas algo más tranquilo, los caminos altos entre santuarios atraviesan viñedos donde se cultiva la uva del sciacchetrà, el vino dulce de la zona.

Un baño en las calas

Salvo la playa de Monterosso, aquí se toma el baño en calas de canto rodado y plataformas de roca, con un agua transparente que invita a bucear con gafas. Unos escarpines de agua te salvarán los pies en las piedras, y una toalla de microfibra apenas ocupa en la mochila y se seca enseguida entre pueblo y pueblo.

Cómo llegar y moverse

Lo más cómodo es el tren regional que conecta La Spezia con Levanto parando en los cinco pueblos: trayectos de pocos minutos y frecuencias altas en temporada. Existe una tarjeta turística que combina tren ilimitado y acceso a los senderos de pago. Olvídate del coche: los accesos son estrechos y aparcar, casi imposible. En verano también hay barcos que unen los pueblos por mar, una forma preciosa de verlos desde el agua.

Consejos para disfrutarlo

  • Madruga o quédate a dormir: a mediodía llegan los cruceros y los pueblos se llenan; al amanecer y al atardecer los tendrás casi para ti.
  • El sol rebota en el mar y en la piedra: no salgas a los senderos sin agua ni crema solar resistente al agua.
  • Prueba la focaccia ligur, el pesto —que nació en esta región— y un cono de fritura de pescado para comer frente al puerto.
  • Reparte la visita en dos días si puedes: cinco pueblos en una jornada saben a poco.

Cinque Terre es de esos lugares que parecen inventados para la fotografía, pero que se disfrutan más con las botas puestas y la sal en la piel. Ven, camina y déjate enamorar por Liguria.