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Artajona, la fortaleza medieval que corona la Zona Media

Murallas y torreones del Cerco de Artajona coronando el cerro entre campos de cereal

Vayas por donde vayas, Artajona se anuncia de lejos: una corona de murallas y torreones almenados recortada sobre un cerro de la Zona Media de Navarra, a unos 30 kilómetros de Pamplona. Es el Cerco, la fortificación medieval más espectacular de la comunidad, y solo por verla amanecer o atardecer ya merece la escapada.

El Cerco: una muralla del siglo XI

El recinto amurallado comenzó a levantarse a finales del siglo XI, impulsado por los canónigos de Saint-Sernin de Toulouse, y llegó a contar con una muralla jalonada de torres defensivas, de las que hoy se conservan nueve, unidas por lienzos almenados que puedes recorrer en parte por su paso de ronda. Dentro del Cerco te espera la iglesia-fortaleza de San Saturnino, un templo gótico del siglo XIII con aspecto de castillo: torre almenada, muros macizos y una portada esculpida que narra la vida del santo. El conjunto se ha ganado a pulso protagonismo como escenario de rodajes históricos, y cuando pasees entre sus torres entenderás por qué.

Qué ver en el casco urbano

A los pies del Cerco se despliega el pueblo llano, con la iglesia de San Pedro —y su curiosa torre— presidiendo un caserío de casonas de piedra y portalones. Acércate también a la basílica de Nuestra Señora de Jerusalén, a las afueras, que guarda una imagen de la Virgen ligada, según la tradición, a un cruzado artajonés que la trajo de Tierra Santa. Y no dejes de buscar las cigüeñas: sus nidos coronan medio pueblo.

Dólmenes entre campos de cereal

Muy cerca del casco urbano, una pista señalizada conduce a dos joyas de hace unos 5.000 años: los dólmenes del Portillo de Enériz y de la Mina de Farangortea, sepulcros de corredor que se cuentan entre los mejor conservados de Navarra. El paseo, llano y fácil, atraviesa un mar de cereal que en junio se vuelve dorado. Si te gusta la fotografía, quédate hasta la caída del sol: la luz rasante sobre las murallas es pura magia, y para volver de noche por la pista te vendrá de perlas un frontal recargable en la mochila.

Comer y beber en la Zona Media

  • Verduras de temporada: alcachofas, espárragos y pochas, la santísima trinidad de la huerta navarra.
  • Cordero y caza en guisos contundentes, perfectos para el frescor del cerro.
  • Vinos navarros de las bodegas de la comarca, con rosados que son seña de identidad.

Los bares del pueblo funcionan a ritmo tranquilo: aquí se come sin prisa y se sobremesa largo, como debe ser.

Cómo llegar y consejos prácticos

Artajona está a media hora escasa de Pamplona por Tafalla, con buen acceso por carretera; es una escapada redonda de medio día o de jornada completa si añades los dólmenes y un buen almuerzo. El cerro es ventoso casi siempre —no en vano los molinos abundan en la comarca—, así que incluso en primavera se agradecen unos bastones de trekking si vas a caminar hasta los dólmenes con poca costumbre, y una capa cortavientos para el paseo de ronda. En agosto, en torno a la Asunción, y a finales de noviembre por San Saturnino, las fiestas llenan las calles de música y pelota.

Pocos lugares permiten tocar con la mano un siglo XI tan bien plantado. Sube al Cerco, asómate entre dos almenas y deja que la Zona Media te cuente su historia: Artajona es de esos descubrimientos que se recomiendan en voz baja, para que no se llene demasiado.

Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons