Un jardín botánico es la escapada perfecta escondida dentro de otra escapada: entras para hacer una pausa y acabas pasando el día entre invernaderos, estanques y avenidas de palmeras. Te proponemos diez jardines repartidos por el mundo en los que perderse es, literalmente, el plan.
Diez paraísos vegetales
- Kew Gardens (Londres, Reino Unido). Patrimonio de la Humanidad y referencia mundial de la botánica, con el invernadero victoriano de la Palm House como joya y una pasarela elevada para caminar a la altura de las copas. Reserva medio día como mínimo.
- Jardín Botánico de Singapur (Singapur). El primer jardín tropical incluido por la Unesco en la lista del Patrimonio Mundial. Su jardín nacional de orquídeas, con miles de ejemplares e híbridos dedicados a personalidades, es de récord.
- Kirstenbosch (Ciudad del Cabo, Sudáfrica). Recostado en la falda de la Montaña de la Mesa, dedicado a la flora sudafricana: proteas, aves del paraíso y una pasarela ondulante apodada Boomslang que serpentea sobre el dosel arbóreo.
- Jardim Botânico (Río de Janeiro, Brasil). Su avenida de palmeras imperiales es una de las imágenes clásicas de Río, con el Cristo asomando entre la vegetación. No es raro cruzarse con tucanes y monos tití entre los senderos.
- Orto Botanico di Padova (Padua, Italia). El jardín universitario más antiguo del mundo que se conserva en su emplazamiento original, fundado en el siglo XVI y Patrimonio de la Humanidad. Pequeño, sabio y absolutamente encantador.
- Jardín Majorelle (Marrakech, Marruecos). Cactus, bambúes y ese azul cobalto que lleva el nombre del pintor Jacques Majorelle. Yves Saint Laurent lo salvó de la especulación y sus cenizas reposan en él. Ve a primera hora: es pequeño y muy popular.
- Jardín Botánico de Curitiba (Curitiba, Brasil). Su invernadero de hierro y cristal de aire art nouveau, alzado sobre parterres geométricos a la francesa, se ha convertido en el símbolo de la ciudad más verde de Brasil.
- Real Jardín Botánico (Madrid, España). Un jardín ilustrado del siglo XVIII junto al Prado, con terrazas escalonadas, rosaleda y bonsáis. Perfecto para rematar una mañana de museos con un paseo entre olmos centenarios.
- New York Botanical Garden (Nueva York, Estados Unidos). En el Bronx, con un gran invernadero victoriano de cristal y hasta un tramo de bosque original de la isla. En cada estación monta exposiciones florales espectaculares.
- Royal Botanic Gardens Victoria (Melbourne, Australia). Lagos con cisnes negros, praderas onduladas y un paseo dedicado al conocimiento aborigen de las plantas. Los melburnianos lo consideran, con razón, su salón verde.
Consejos para botánicos de fin de semana
Estos jardines son más grandes de lo que parecen en el plano: unas zapatillas cómodas y una mochila urbana con agua y algo de picar te darán horas de autonomía. Si te gusta dibujar o herborizar recuerdos, un cuaderno de viaje se convierte aquí en el mejor compañero: pocas cosas relajan tanto como bocetar un invernadero a la sombra. Consulta los horarios estacionales, porque muchos cierran antes en invierno, y pregunta por las visitas guiadas gratuitas: suelen ser oro puro.
La próxima vez que una ciudad te agote, búscale el jardín botánico. Es el truco viajero más antiguo y efectivo que conocemos: entrar con prisa y salir con calma.