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Zahara de la Sierra, un castillo blanco sobre aguas turquesas

Vista de Zahara de la Sierra con el torreón del castillo en lo alto del cerro y el embalse turquesa a sus pies

Pocas estampas resumen tan bien la sierra de Cádiz como la de Zahara de la Sierra: un puñado de casas blancas abrazadas a un cerro rocoso, un torreón medieval en la cumbre y, a sus pies, las aguas turquesas del embalse de Zahara-El Gastor espejando el conjunto. Antigua plaza fronteriza entre moros y cristianos, hoy es parada obligada de la ruta de los pueblos blancos y base perfecta para explorar el parque natural Sierra de Grazalema.

Subir al castillo, lo primero

La visita empieza ganando altura. Desde el pueblo, un sendero empedrado sube en un cuarto de hora hasta la torre del homenaje del castillo nazarí, protagonista de uno de los episodios más sonados de la frontera: su toma por sorpresa en 1481 precipitó la guerra final de Granada. Desde arriba, la panorámica del embalse, los olivares y las sierras es sencillamente espectacular. Abajo, en el caserío, te esperan la iglesia de Santa María de la Mesa, con su fachada barroca, la torre del Reloj y calles como la de San Juan, un desfile de macetas, rejas y naranjos.

El embalse y la playita de Zahara

El pantano no es solo decorado: en su orilla, el área recreativa conocida como la playita de Zahara permite darse un chapuzón de agua dulce en verano, alquilar kayaks o simplemente tumbarse a mirar el pueblo desde abajo. Es un plan buenísimo si viajas en grupo: mañana de sendero, tarde de remo y baño. Para las horas al sol, no olvides una gorra con protección solar; en la sierra gaditana el cielo despejado va muy en serio.

Garganta Verde y otras rutas

A pocos kilómetros del pueblo arranca el sendero de la Garganta Verde, uno de los más espectaculares de Andalucía: un cañón de paredes de más de cien metros donde anida una enorme colonia de buitres leonados y que desemboca en la cueva de la Ermita, esculpida en roca de tonos imposibles. El acceso está regulado y requiere autorización previa gratuita del parque natural, así que planifícalo con antelación (y evita el verano: el descenso con calor aprieta). Otras opciones son los senderos hacia Arroymolinos y las rutas que conectan con Grazalema por el puerto de las Palomas, un festín de curvas y miradores. Para estas jornadas conviene llevar una mochila de trekking ligera con agua abundante y algo de avituallamiento.

Aceite, sopas y dulces

Zahara presume de aceite de oliva virgen extra de la comarca, que puedes comprar en el propio pueblo. En los bares caen guisos serranos, sopa de espárragos, chacinas de la sierra y quesos de cabra payoya de los pueblos vecinos. A finales de mayo o comienzos de junio, el Corpus Christi viste las calles con un manto de juncias y ramas: es una de las celebraciones más singulares de la provincia.

Cómo llegar y consejos

  • En coche, a unos 30 minutos de Ronda y hora y media de Sevilla; la llegada por la CA-9104 desde Grazalema, coronando el puerto de las Palomas, es de las carreteras más bonitas de Andalucía.
  • Aparca en la entrada del pueblo; el centro es pequeño y empinado.
  • Trae la cámara de fotos con espacio libre: entre el castillo, el embalse y la garganta, las fotos caen solas.
  • Madruga para el castillo en verano: a mediodía el sol castiga la subida.

Zahara es pequeña, pero se guarda uno de los paisajes más rotundos del sur. Ven con amigos, reparte la jornada entre piedra, agua y sendero, y entenderás por qué esta postal no se olvida.

Foto: Social Fader · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons