Dicen de Zafra que es la «Sevilla chica», y en cuanto pisas sus calles encaladas, sus plazas porticadas y sus patios llenos de luz entiendes el apodo. Esta villa del sur de Badajoz, encrucijada histórica entre Extremadura y Andalucía, condensa en un casco antiguo delicioso todo lo que se le pide a una escapada de fin de semana: monumentos, ambiente, buena mesa y ese ritmo pausado del sur.
Plaza Grande y Plaza Chica: el corazón de la villa
Todo paseo por Zafra empieza y termina en sus dos plazas hermanas, unidas por el Arquillo del Pan. La Plaza Grande, amplia y porticada, es el escenario de la vida local: terrazas, soportales y fachadas encaladas con siglos de historia. A un paso, la Plaza Chica, más recogida e íntima, fue el antiguo mercado de la villa; fíjate en la columna donde aún se aprecia la vara de medir que usaban los comerciantes. Al caer la tarde, cuando la luz dora los soportales, es difícil soltar la cámara de viaje: cada esquina pide foto.
El Alcázar de los Duques de Feria
El monumento mayor de Zafra es su alcázar-palacio del siglo XV, levantado por los señores de Feria, con torreones almenados por fuera y refinamiento palaciego por dentro: su patio renacentista de mármol blanco es una pequeña maravilla. Hoy el edificio funciona como parador, pero puedes asomarte a admirar el patio y tomar algo en su interior aunque no te alojes. Justo al lado, la colegiata de la Candelaria guarda un retablo con lienzos de Zurbarán, uno de esos tesoros inesperados que convierten una iglesia de pueblo en visita imprescindible.
Paseo por la Zafra señorial
El casco histórico da para una mañana entera de callejeo:
- La Puerta de Jerez y los restos de la muralla que cerraba la villa.
- El convento de Santa Clara, panteón de los Feria, donde además podrás comprar dulces elaborados por las monjas.
- La antigua judería y las calles de casas blasonadas, con la calle Sevilla como eje comercial de toda la vida.
Una villa ferial con siglos de historia
Zafra es tierra de mercados desde la Edad Media, y esa tradición culmina cada año, a finales de septiembre y primeros de octubre, con su feria ganadera, una de las más antiguas e importantes de España. Durante esos días la villa entera se vuelca: ganado, casetas, ambiente y mucha vida. Si te gusta el bullicio, es una época fantástica para venir; si prefieres la Zafra tranquila, cualquier otro fin de semana te la entrega casi para ti solo.
Sabores del sur de Extremadura
Estás en plena tierra del cerdo ibérico, así que el jamón y los embutidos son ley, acompañados de quesos de la zona y vinos de la Ribera del Guadiana, con viñedos en las comarcas vecinas. Tapear por los soportales de la Plaza Grande es el plan estrella, y los dulces conventuales ponen el broche. En verano el sol del sur pega fuerte incluso paseando entre plazas, de modo que un sombrero de verano ligero se convierte en tu mejor aliado entre visita y visita.
Cómo llegar
Zafra está muy bien comunicada por la Ruta de la Plata, a poco más de una hora de Mérida y Badajoz y a un paso de la sierra sur de Badajoz, por lo que es una base perfecta para explorar toda la comarca.
Escápate un fin de semana a Zafra y déjate llevar de plaza en plaza: la Sevilla chica sabe cuidar a quien la visita.
Foto: Ben Bender · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons