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Un fin de semana en Viveiro, la perla de A Mariña lucense

Vista de Viveiro y su ría desde el mirador, con el casco histórico junto al agua

Encajada al fondo de una ría luminosa, Viveiro es la gran villa de A Mariña lucense, esa franja de costa cantábrica que muchos descubren tarde y ya no olvidan. Murallas medievales, playas enormes, un bosque de gigantes y una Semana Santa de fama internacional: aquí hay escapada para toda la familia.

Un casco histórico entre puertas medievales

La entrada triunfal a Viveiro es la puerta de Carlos V, un arco renacentista cargado de escudos que da paso al casco antiguo. Dentro te esperan callejuelas peatonales con galerías acristaladas, plazas recoletas y la iglesia románica de Santa María do Campo. Todo está pensado para callejear sin rumbo, parando en las pastelerías y en las tiendas de toda la vida. En Semana Santa, las procesiones —declaradas de Interés Turístico Internacional— llenan estas calles de solemnidad y arte barroco: es la época más especial para conocer la villa, aunque también la más concurrida.

Playas para todos: Covas y Area

La ría regala arenales de postal. La playa de Covas, a un paseo del centro, es un inmenso arco de arena fina perfecto para familias; enfrente asoman los islotes de Os Castelos. Un poco más allá, la playa de Area combina dunas, aguas tranquilas y vistas a la isla que le da nombre. En verano el agua cantábrica espabila, pero los niños ni se enteran.

El Souto da Retorta, un bosque de gigantes

A unos diez minutos, en Chavín, el Souto da Retorta esconde los eucaliptos más altos de Europa, con ejemplares que superan holgadamente los 60 metros; al más venerable lo llaman O Avó, el abuelo. El paseo junto al río Landro es corto, llano y mágico, ideal con niños. Eso sí, el suelo suele estar húmedo: unas zapatillas impermeables de senderismo y unos buenos calcetines de senderismo marcan la diferencia entre un paseo delicioso y unos pies calados.

Miradores y alrededores de A Mariña

Para la foto panorámica, sube al mirador de San Roque, con la ría entera a tus pies. Y si te quedas más de un día, A Mariña multiplica los planes:

  • El sendero costero de O Fuciño do Porco, en el vecino O Vicedo, con sus pasarelas de madera sobre el mar (en temporada alta conviene reservar el acceso).
  • La cerámica blanquiazul de Sargadelos, en Cervo, todo un icono gallego.
  • Los puertos pesqueros de la comarca, donde probar la merluza del pincho de Celeiro, la más celebrada del Cantábrico.

Consejos y cómo llegar

Viveiro está a poco más de una hora de Lugo por la A-6 y la LU-540, y también llega el FEVE costero que une Ferrol con Oviedo, un viaje lento pero panorámico. El clima cantábrico es cambiante en cualquier estación: guarda un chubasquero ligero plegable en la mochila y sigue el paseo como si nada cuando descargue el chubasco.

Ría, bosque, playa y piedra vieja en un mismo fin de semana: Viveiro lo pone fácil. Solo falta que te pongas en camino.

Foto: Xosema · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons