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Un fin de semana en Amaiur, el último castillo de Navarra

Calle principal de Amaiur con sus caseríos blasonados del valle de Baztan y colinas verdes al fondo

Hay pueblos que caben en una sola calle y aun así guardan la historia de todo un reino. Amaiur (Maya), en el valle de Baztan, al norte de Navarra, es uno de ellos: apenas un puñado de caseríos entre colinas verdes, un arco de entrada que parece la puerta de un cuento y, sobre el pueblo, la colina donde resistió el último castillo del reino de Navarra.

Una calle que es un monumento

Se entra a Amaiur bajo un arco de piedra que antaño cerraba la villa, y a partir de ahí todo es un plano-secuencia perfecto: una calle empedrada en suave cuesta, flanqueada por caseríos baztaneses de fachadas blancas, entramados rojizos, grandes portalones y escudos de armas que recuerdan que aquí la hidalguía fue cosa de casi todos. Fíjate en los dinteles tallados con fechas y nombres de las casas: en Baztan, la casa es linaje. En lo alto de la calle, la iglesia de la Asunción y su frontón completan la estampa; no hace falta plano, solo caminar despacio.

El castillo de Amaiur, memoria de un reino

Sobre el pueblo se alza la colina del castillo, a la que se sube por un paseo corto y bien indicado entre robles. Allí, en 1522, unos doscientos navarros resistieron el asedio de las tropas castellanas en la última defensa del reino de Navarra independiente; hoy las excavaciones arqueológicas han recuperado los cimientos de la fortaleza, explicados con paneles, y un gran monolito conmemorativo —levantado en 1922, derribado en los años treinta y vuelto a alzar— corona la cima. Las vistas del valle, con sus prados cosidos por muros de piedra y ovejas latxas, justifican por sí solas la subida.

El molino que sigue moliendo

A la salida del pueblo, junto a la regata, el molino de Amaiur sigue moliendo maíz con la fuerza del agua como se hacía hace siglos. Se puede visitar, ver la maquinaria en marcha y, en ocasiones, probar los talos, esas tortas de maíz que, rellenas de chistorra o de queso, son la merienda oficial del Baztan. Si un talo recién hecho no te reconcilia con el mundo, revisa tu escala de valores.

Rutas por el Baztan

Amaiur es base perfecta para patear el valle: por el pueblo pasa el Camino Baztanés, el ramal jacobeo que une Bayona con Pamplona, y hay sendas locales que enlazan collados, bordas y pueblos vecinos como Arizkun o Elizondo, la capital del valle. El terreno baztanés es amable pero húmedo: los prados embarran y las pistas suben y bajan sin descanso, así que unas botas de montaña impermeables te darán la escapada ganada. Para las jornadas completas, mete en una mochila de día el chubasquero y algo de avituallamiento, porque entre pueblo y pueblo no siempre hay dónde repostar.

Sabores y consejos prácticos

  • No te vayas del valle sin probar la cuajada (mamia) de oveja latxa, el queso local y el chocolate artesano que hace famosa a la vecina Elizondo.
  • El clima es atlántico: verde gracias a la lluvia. Consulta el cielo, pero no te acobardes; con niebla el valle está aún más bonito.
  • Se llega desde Pamplona por la N-121-B en menos de una hora, cruzando el puerto de Belate.

Para exprimir la comarca y sus mil rincones, una guía de Navarra actualizada ayuda a hilvanar Baztan con el resto del Pirineo. Y si viajas en pareja, pocos escenarios más románticos que esta calle única al caer la tarde, cuando los caseríos se encienden y el valle se llena de silencio. Amaiur es pequeño en el mapa y enorme en la memoria: ven a escucharlo.