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Torla-Ordesa: la puerta de entrada al valle de Ordesa

Vista panorámica de Torla con la iglesia de San Salvador y el macizo del Mondarruego al fondo

Hay pueblos que son un destino y otros que además son una puerta. Torla, en el valle de Broto (Huesca), es ambas cosas: un precioso conjunto de casas de piedra y tejados de losa a orillas del río Ara y, a la vez, la entrada natural al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, uno de los primeros parques nacionales declarados en España, allá por 1918. Sobre sus calles se impone la muralla rocosa del Mondarruego, un telón de fondo que quita el aliento.

El pueblo: piedra, losa y montaña

Antes de calzarte las botas, dedica un rato a Torla. Su casco viejo conserva el sabor de los pueblos del Pirineo: calles estrechas, casonas con chimeneas tradicionales y la iglesia de San Salvador asomada al tajo del río Ara, con el Mondarruego detrás componiendo una de las postales más famosas del Pirineo. Los miradores de la parte alta del pueblo regalan vistas del valle que ya justifican el viaje.

Ordesa: rutas para todos

El plan estrella es, claro, el parque nacional. Desde la pradera de Ordesa parten senderos para todos los niveles:

  • La ruta de la Cola de Caballo, el gran clásico: unos 17 kilómetros ida y vuelta por el fondo del valle, pasando por las Gradas de Soaso, hasta la cascada que da nombre a la excursión.
  • La senda de las cascadas del Estrecho y de la Cueva, más corta, ideal si viajas con niños.
  • La exigente senda de los Cazadores y faja de Pelay, para piernas entrenadas, con el valle entero a vista de pájaro.

En Semana Santa y en verano el acceso en coche a la pradera se cierra y se sube en el autobús lanzadera que sale del propio Torla: madruga para aprovechar el día. El terreno pirenaico no perdona el calzado de calle, así que unas botas de montaña bien domadas son imprescindibles, igual que una chaqueta impermeable: aquí las tormentas de tarde se presentan sin avisar incluso en pleno agosto. Si quieres ir sobre seguro eligiendo itinerarios, una guía del Pirineo y de Ordesa con mapas es la mejor compañera de viaje, y un frontal en la mochila nunca sobra por si la excursión se alarga más de la cuenta.

Más allá de Ordesa

Torla también es base para el valle de Bujaruelo, con su puente medieval y sus pozas de agua helada, y para los pueblos vecinos del valle de Broto, como Oto o el propio Broto con su cascada de Sorrosal. En otoño, los hayedos del parque se tiñen de cobre y la zona vive su momento más fotogénico con muchísima menos gente que en verano.

Dónde comer y cuándo ir

La cocina de Torla es la de la montaña: sopas de tomillo, ternasco, ternera del Pirineo, setas y quesos del valle, con mesones y restaurantes concentrados en el casco viejo. La mejor época depende de tu plan: verano para las rutas altas, otoño para los colores, primavera para ver las cascadas a pleno caudal e invierno para disfrutar del pueblo en calma, con las cumbres nevadas.

Cómo llegar

Se llega por la N-260 hasta Broto y de ahí por la A-135, que muere en el pueblo. Deja el coche en el aparcamiento de la entrada: Torla es pequeño, peatonal en su corazón y se disfruta a pie.

Ordesa es de esos lugares que hay que ver al menos una vez en la vida, y Torla es la mejor manera de entrar en él. Prepara la mochila: la montaña te está esperando.

Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons