Encaramado a más de mil metros de altitud, en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, Segura de la Sierra es una atalaya de piedra sobre un océano de olivos y pinares. Pueblo de frontera, cuna de poetas y guardián de un castillo que parece flotar entre nubes, es una de esas escapadas que se disfrutan mejor sin compañía ni prisas: tú, el silencio y el horizonte.
El castillo mudéjar, un balcón sobre la sierra
Corona el pueblo el castillo de Segura, de origen andalusí y reconstruido tras siglos de batallas de frontera, hoy habilitado como centro de interpretación del territorio. Desde su torre del homenaje, la vista es sencillamente inmensa: el valle del Guadalimar, las cumbres de la sierra y ese mar de olivos que se pierde hacia la campiña jiennense. La subida a pie desde el pueblo es corta pero empinada; al atardecer, cuando la piedra se enciende de naranja, entenderás por qué muchos consideran esta panorámica una de las más bellas de Jaén.
Un casco medieval con sorpresas
Segura fue plaza mayor de la Orden de Santiago y su casco, declarado conjunto histórico, lo recuerda en cada esquina:
- Los baños árabes, de los mejor conservados de la provincia, con sus salas abovedadas y lucernas en forma de estrella.
- La Puerta Nueva o de Catena, uno de los accesos de la antigua muralla.
- La fuente imperial, renacentista, con el escudo de Carlos V.
- La curiosa plaza de toros rectangular, excavada junto a la roca, de las pocas con esa forma en España.
Segura es además la cuna del poeta Jorge Manrique, autor de las Coplas a la muerte de su padre, y el pueblo honra su memoria en la casa que lleva su nombre. Pocos escenarios pegan tanto con unos versos sobre el paso del tiempo.
Naturaleza a lo grande: El Yelmo y los ríos serranos
Sobre el pueblo se alza El Yelmo, una cumbre de casi 1.800 metros a la que se puede subir a pie o en coche por pista asfaltada: es uno de los grandes miradores del sur peninsular y un punto de despegue mítico para el parapente y el ala delta, que cada año reúne aquí a aficionados al vuelo libre de toda Europa. Los alrededores ofrecen también rutas junto al río Madera y por los pinares de laricio del parque natural, el espacio protegido más extenso de España. Sal al monte con una cantimplora llena, sombrero de trekking para el sol de altura y, si quieres exprimir el parque, una guía de senderismo de la sierra de Segura y Cazorla con los itinerarios señalizados.
El aceite de montaña y la mesa serrana
Estás en el corazón de la denominación de origen Sierra de Segura, tierra de aceite de oliva de montaña de la variedad picual, cultivado en bancales imposibles. Cómpralo en cooperativas y almazaras de la comarca. En la mesa, cocina serrana de verdad: migas, ajoatao, andrajos, carnes de caza y truchas, con el aceite local presidiéndolo todo.
Cómo llegar y cuándo ir
Segura de la Sierra queda lejos de todo, y ahí está su encanto: unas dos horas desde Jaén capital y algo más desde Albacete, con los últimos kilómetros de curvas y vistas crecientes. La primavera y el otoño son perfectos para caminar; el verano serrano es fresco comparado con la campiña, y en invierno no es raro ver el castillo nevado. Si ya conoces Cazorla, de la que te hemos hablado en otra escapada, este es el siguiente paso natural.
Silencio, piedra y horizonte infinito: Segura de la Sierra es el rincón donde Jaén toca el cielo. Súbete a su atalaya y compruébalo.
Foto: Rafael Tello · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons