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Santo Domingo de la Calzada, el milagro del gallo y la gallina

Vista panorámica de Santo Domingo de la Calzada con la torre barroca de la catedral sobresaliendo sobre el caserío

Hay pocos pueblos en España donde un gallo y una gallina vivan dentro de una catedral, y Santo Domingo de la Calzada es uno de ellos. Esta villa de La Rioja Alta nació literalmente del Camino de Santiago: la fundó en el siglo XI un ermitaño, Domingo García, que construyó con sus propias manos un puente, un hospital y una calzada para los peregrinos. Mil años después, te proponemos recorrer una de las paradas con más historia de toda la ruta jacobea.

La catedral y su famoso gallinero

La visita empieza, sin discusión, en la catedral de Santo Domingo de la Calzada, levantada sobre la tumba del santo. En su interior te espera una rareza única: un gallinero gótico con un gallo y una gallina vivos, que recuerdan el milagro más célebre del Camino. Cuenta la leyenda que un joven peregrino, ahorcado injustamente, fue salvado por el santo; cuando el corregidor se negó a creerlo alegando que el muchacho estaba tan vivo como el gallo y la gallina asados que tenía en la mesa, las aves se levantaron del plato y se pusieron a cantar. De ahí el dicho: donde la gallina cantó después de asada.

Fíjate también en el sepulcro del santo, en el retablo mayor renacentista y, ya fuera, en la torre exenta barroca, separada del templo y una de las más altas de La Rioja. Merece la pena rodearla con calma para entender por qué es el símbolo de la ciudad.

Un casco histórico hecho para peregrinos

El centro de Santo Domingo está declarado conjunto histórico y conserva el trazado medieval de villa caminera. No te pierdas:

  • La calle Mayor, antigua calzada por la que siguen entrando cada día peregrinos con la mochila a cuestas.
  • Los restos de las murallas del siglo XIV, de las mejor conservadas de la región.
  • La plaza de España, con el ayuntamiento porticado.
  • El antiguo hospital de peregrinos, hoy convertido en alojamiento, cuya fachada y salones históricos puedes admirar.
  • El convento de San Francisco y la plaza del Santo, punto de encuentro de caminantes.

Si te gusta la fotografía, madruga: la luz de primera hora sobre la torre y las calles empedradas, con los primeros peregrinos en marcha, deja estampas preciosas, así que una cámara compacta de viaje ligera te vendrá de maravilla para no cargar peso de más.

Sabores calceatenses

La gastronomía local es riojana de pura cepa: verduras de la huerta del Oja, patatas a la riojana, embutidos y buen vino de la zona. El dulce típico son los ahorcaditos, unos pastelitos de hojaldre y almendra que homenajean, con humor muy español, al peregrino de la leyenda. Llévate una caja: aguantan bien el viaje y triunfan como recuerdo.

Camina un tramo del Camino

Aunque no seas peregrino, hacer a pie un tramo del Camino de Santiago es la mejor forma de entender este pueblo. Una opción sencilla es caminar hacia Grañón, siguiendo las flechas amarillas entre campos de cereal, y volver con calma (unos 12 kilómetros entre ida y vuelta, casi llanos). Para preparar la escapada y descubrir más rincones de la región, una guía de viaje de La Rioja te ayudará a hilar esta visita con otros pueblos del valle del Oja.

Cuándo ir y cómo llegar

Cualquier época es buena, aunque en mayo la ciudad se vuelca con las fiestas en honor al santo, con procesiones y tradiciones centenarias como las doncellas de blanco. En invierno hace frío seco, pero verás la villa en su ambiente más auténtico, casi solo para los peregrinos. Llegar es fácil: está junto a la N-120, a unos 45 minutos de Logroño y a poco más de una hora de Burgos.

Santo Domingo de la Calzada es historia viva del Camino: milagros, murallas y un gallo que canta dentro de una catedral. Pocas escapadas de fin de semana dan tanto que contar a la vuelta.

Foto: David Perez · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons