Pocos pueblos pueden decir que fueron capital de un reino. Cangas de Onís, en el oriente de Asturias, presume de haber sido la primera corte del Reino de Asturias tras la batalla de Covadonga, y hoy es la gran puerta de entrada a los Picos de Europa. Entre ríos trucheros, sidrerías y montañas, aquí empieza media historia de España y muchas de las mejores escapadas del norte.
El puente romano, icono de Asturias
La imagen de Cangas es su puente sobre el río Sella, conocido por todos como el puente romano aunque su fábrica actual es medieval. De su arco apuntado cuelga una gran Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, y el conjunto, con el río verde esmeralda debajo, es una de las estampas más fotografiadas del norte. Ve a verlo a primera hora o al atardecer, cuando la piedra se enciende y los grupos aún no han llegado.
Un paseo por la primera capital del reino
El casco de Cangas es animado y muy caminable. No te pierdas:
- La capilla de Santa Cruz, levantada sobre un dolmen prehistórico: pocos sitios resumen tantos siglos en tan pocos metros.
- La Casa Riera y los edificios indianos de la avenida principal, herencia de los asturianos que hicieron fortuna en América.
- El mercado dominical, perfecto para hacerte con quesos de los Picos, miel y embutidos de aldea.
Covadonga y los Lagos, la excursión obligada
A unos diez kilómetros aguarda el Real Sitio de Covadonga, con su basílica rosada asomada al valle y la Santa Cueva, donde la Santina vela sobre la fuente y la cascada. Desde allí, una carretera de montaña sube a los Lagos de Covadonga, Enol y Ercina, rodeados de majadas y vacas pastando a más de mil metros. En temporada alta el acceso en coche se restringe y se sube en autobús lanzadera desde Cangas, así que infórmate al llegar. Para las rutas que salen de los lagos, como la vuelta al Ercina o la majada de Belbín, conviene calzar unas botas de montaña impermeables, porque el terreno guarda barro incluso en verano.
Sabores de Cangas: sidra, gamonéu y ríos trucheros
Cangas es plaza fuerte de la gastronomía asturiana. En sus sidrerías caen culetes de sidra escanciada junto a cachopos, fabada y, sobre todo, queso gamonéu, ahumado y contundente, uno de los grandes tesoros de los Picos. El salmón y la trucha del Sella completan una mesa que justifica la escapada por sí sola.
Cómo llegar y consejos prácticos
Cangas de Onís está a poco más de una hora de Oviedo y Gijón por la autovía del Cantábrico, con desvío en Arriondas. Es base ideal para dormir si quieres explorar el parque nacional varios días. Tres consejos de amigo:
- Madruga para subir a los Lagos: la niebla suele levantar a media mañana y las plazas de bus vuelan.
- Lleva un termo de acero inoxidable con algo caliente: en los Picos el tiempo cambia en minutos, incluso en agosto.
- Si es tu primera vez en la región, una buena guía de viaje de Asturias te ayudará a ordenar tanto plan como ofrece el oriente.
Historia con mayúsculas, montañas de leyenda y sidra a raudales: Cangas de Onís lo tiene todo para una escapada redonda en familia. El viejo reino te espera al otro lado del puente.
Foto: Frobles · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons