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Qué ver en Ayllón, la villa roja del nordeste de Segovia

Vista panorámica de Ayllón con sus tejados rojizos y la torre de La Martina en el cerro

En el extremo nordeste de Segovia, allí donde la provincia se encuentra con Soria y Guadalajara, Ayllón lleva siglos vigilando el paso natural entre las dos mesetas. Es la capital de los llamados pueblos rojos, por el color de la arenisca con la que están levantadas sus casas, y uno de esos conjuntos históricos que te conquistan nada más cruzar la puerta de la muralla.

Un paseo por el casco histórico

La entrada clásica a Ayllón es su arco medieval, abierto en la antigua muralla junto al puente sobre el río Aguisejo. Nada más atravesarlo te recibe una de las fachadas más fotografiadas del pueblo: el palacio de Juan de Contreras, de finales del siglo XV, con una portada gótico-isabelina cuajada de escudos. Desde ahí, déjate llevar hasta la Plaza Mayor, porticada y con un aire castellano de manual, presidida por la iglesia de San Miguel, de origen románico, y la casa consistorial.

Merece la pena callejear sin rumbo: encontrarás casonas blasonadas, restos de la judería, la monumental iglesia de Santa María la Mayor, de aire neoclásico, y las ruinas del convento de San Francisco, cuya fundación la tradición vincula a un paso de San Francisco de Asís por la villa. Para rematar, sube al cerro de La Martina, donde una torre solitaria marca el lugar del antiguo castillo: desde arriba tienes la mejor panorámica de los tejados rojizos con la sierra de Ayllón al fondo.

La sierra de Ayllón, un festival de otoño

El pueblo es la puerta de una de las sierras más desconocidas del Sistema Central. En sus laderas sobreviven algunos de los hayedos más meridionales de Europa, como el de la Pedrosa, que en otoño se encienden en rojos y dorados espectaculares. Hay rutas de senderismo para todos los niveles, y también pistas que se pueden recorrer en bici. Si vas a caminar entre octubre y noviembre, cuando más ambiente hay, te agradecerás llevar un termo de acero inoxidable con algo caliente, porque aquí el fresco llega pronto.

Dónde comer y qué probar

La cocina de Ayllón es la de la Castilla de siempre: asados de cordero y cochinillo en horno de leña, judías, setas de temporada y buen pan. En los alrededores se elaboran quesos y miel que puedes comprar como recuerdo. Un consejo: los fines de semana los asadores se llenan, así que conviene reservar con antelación.

Cómo llegar y cuándo ir

  • En coche: la villa está junto a la N-110, a algo más de una hora de Segovia capital y a hora y media larga de Madrid por la A-1, saliendo a la altura de Santo Tomé del Puerto o de Fresno de la Fuente.
  • Mejor época: primavera y, sobre todo, otoño por los hayedos. En julio la villa celebra un mercado medieval que la devuelve a su mejor época histórica.
  • Cuánto tiempo: el casco histórico se ve en medio día, pero con la sierra y los pueblos rojos y negros del entorno tienes un fin de semana completo.

Alrededores que suman

A un paso quedan los pueblos rojos y negros de la sierra, aldeas de arenisca y pizarra como Madriguera o El Muyo que parecen detenidas en el tiempo, y las hoces del río Riaza, con su colonia de buitres leonados. Para organizar bien la zona, que da mucho de sí, viene de perlas una guía de Castilla y León donde ir marcando rutas y pueblos.

Ayllón es de esas escapadas que lo tienen todo: piedra noble, buena mesa y naturaleza grande a diez minutos. Solo falta que le pongas fecha.

Foto: Benjamín Núñez González · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons