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Qué ver en Ares del Maestrat, el balcón del Maestrazgo

Panorámica de Ares del Maestrat con sus casas escalonadas bajo la gran muela rocosa coronada por el castillo

Pocas estampas impresionan tanto en el interior de Castellón como la de Ares del Maestrat: un puñado de casas escalonadas bajo la Muela de Ares, una imponente peña coronada por los restos de un castillo. A casi 1.200 metros de altitud, este pueblo del Alt Maestrat es un auténtico balcón natural sobre barrancos, muelas y masías.

La muela y el castillo

La visita empieza mirando hacia arriba. La muela, esa enorme roca de cima plana que domina el pueblo, fue fortaleza musulmana y después castillo cristiano, y jugó su papel en las guerras carlistas. La subida es corta pero empinada, y la recompensa, enorme: desde lo alto se domina medio Maestrazgo, con las sierras sucediéndose hasta perderse de vista. En días claros, el atardecer aquí arriba es un espectáculo, y unas gafas de sol polarizadas se agradecen, porque la luz a esta altitud es cegadora.

Un casco urbano de piedra y porches

De vuelta al pueblo, dedica un rato a su casco histórico, declarado conjunto de interés. Fíjate en:

  • La plaza Mayor porticada, con el ayuntamiento gótico y su antigua lonja de arcos de piedra, uno de los rincones más fotogénicos del Maestrazgo.
  • La iglesia parroquial, de aire barroco, que sobresale entre los tejados como una proa.
  • Las calles escalonadas que se adaptan a la pendiente, con pasadizos, casonas solariegas y escudos labrados.

Arte rupestre en el barranco de la Gasulla

Muy cerca del pueblo se abre el barranco de la Gasulla, donde se esconde uno de los grandes tesoros de Ares: la Cova Remígia, un conjunto de abrigos con pinturas rupestres levantinas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Escenas de caza, arqueros y colmenas pintadas hace miles de años que se visitan con guía desde el propio pueblo. Es una de esas experiencias que convierten una escapada en algo memorable, así que infórmate en el municipio de los horarios de visita antes de ir.

La ruta de los molinos

Los senderistas tienen otra cita obligada: la ruta dels Molins, que baja por un barranco encadenando varios molinos hidráulicos restaurados, testigos de cuando el agua movía la economía de estas montañas. El regreso es cuesta arriba y en verano el sol aprieta, de modo que una mochila de hidratación es la mejor compañera para no quedarse seco a mitad de subida. El GR-7 y varios PR pasan también por aquí, por lo que las opciones para caminar son casi infinitas.

Dónde comer y qué probar

La cocina de Ares es de montaña: ollas contundentes, carnes a la brasa, embutido casero, queso y miel del Maestrazgo. En los hornos tradicionales encontrarás pastissets y cocas que saben a gloria después de una caminata.

Consejos prácticos

  1. Ven en coche: la carretera desde Castellón regala vistas espléndidas, aunque es revirada; calcula una hora y media.
  2. El tiempo cambia rápido a esta altitud: incluso en verano, mete una chaqueta en la mochila.
  3. Si te quedas a dormir, el cielo nocturno con poca contaminación lumínica es un regalo para los aficionados a las estrellas.
  4. Para preparar la escapada y enlazarla con otros rincones del interior, una guía de viaje de la Comunidad Valenciana te ayudará a trazar la ruta perfecta.

Ares del Maestrat es silencio, piedra y horizonte. Si buscas una escapada para desconectar de verdad, este balcón del Maestrazgo te está esperando.

Foto: Juan Emilio Prades Bel · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons