milescapadas

Peñaranda de Duero, la villa palaciega de la Ribera burgalesa

Plaza Mayor de Peñaranda de Duero con el rollo gótico, las casas de entramado y el castillo en el cerro

En la Ribera del Duero burgalesa, a los pies de un cerro coronado por su castillo, Peñaranda de Duero reúne en unas pocas calles uno de los conjuntos monumentales más completos de la provincia. Villa de condes y de vino, mezcla palacio renacentista, murallas medievales y arquitectura popular de entramado con una naturalidad que enamora a la primera.

La plaza de los Condes, un escenario perfecto

Todo en Peñaranda gravita en torno a su plaza Mayor (o de los Condes de Miranda), un espacio irregular y delicioso donde conviven soportales con pies derechos de madera, casas entramadas y, presidiéndolo todo, un esbelto rollo jurisdiccional gótico del siglo XVI, de los más bellos de Castilla. Siéntate un rato a contemplarla: es de esas plazas donde el tiempo se toma las cosas con calma.

En un lateral se abre la joya de la villa: el palacio de los condes de Miranda, también llamado de Avellaneda, un palacio renacentista del siglo XVI con portada monumental, patio de doble galería y unos artesonados y yeserías que quitan el hipo; las visitas guiadas permiten recorrer sus salones. Justo enfrente, la antigua ex colegiata de Santa Ana aporta su fachada barroca al conjunto.

Del castillo a la botica

Sobre el pueblo se alarga el castillo, una fortaleza roquera de origen medieval reconstruida en el siglo XV, con su torre del homenaje asomada al valle: la subida es corta y el premio, una panorámica completa de la villa, los campos de cereal y los viñedos de la Ribera. De vuelta abajo, busca la botica de los Jimeno, una farmacia histórica fundada a finales del siglo XVIII y conservada con sus albarelos y su rebotica, una rareza que pocas villas pueden presumir de enseñar. Completan el paseo las puertas de la muralla y las calles de sabor popular que trepan hacia el castillo.

Vino, lechazo y sobremesas largas

Estás en plena Ribera del Duero, y la mesa lo nota: lechazo asado, chuletillas a la brasa, morcilla y quesos, todo bien regado con los tintos de la comarca, que aquí se crían también en bodegas subterráneas excavadas bajo el caserío. Después de una comida ribereña en condiciones, pocas cosas apetecen más que un paseo tranquilo por la vega del Arandilla.

Planes en los alrededores

  • A un paso quedan las ruinas romanas de Clunia, una de las grandes ciudades de la Hispania romana, con su teatro excavado en la roca.
  • Hacia el norte, el desfiladero de La Yecla y los sabinares del Arlanza ofrecen una caminata corta y espectacular entre paredes verticales; para estas excursiones de entretiempo conviene llevar un forro polar de senderismo, porque en los desfiladeros el sol entra poco y refresca.
  • Los amantes del mundo del vino pueden completar el día visitando alguna bodega de la Ribera burgalesa, en localidades cercanas como La Aguilera o Gumiel de Izán.

Datos prácticos

Peñaranda de Duero está a unos 18 kilómetros de Aranda de Duero y a hora y media de Burgos capital. La mejor época es de primavera a otoño, con la vendimia como momento especialmente animado. Si te gusta viajar con los deberes hechos, una guía de viaje de Castilla y León te ayudará a enlazar la villa con Clunia, el Arlanza y el resto de tesoros de la zona.

Palacio, castillo, plaza de cuento y buena mesa: Peñaranda de Duero es la prueba de que las grandes escapadas también caben en pueblos pequeños.

Foto: María Bernal Bueno · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons