Hay pueblos que se ven y pueblos que se contemplan. Montefrío, en el Poniente granadino, pertenece a la segunda categoría: su silueta —un peñón coronado por una iglesia-fortaleza, con el caserío blanco derramado alrededor— llegó a colarse en una famosa lista de la revista National Geographic entre los pueblos con mejores vistas del mundo. Y cuando te plantas en su mirador, entiendes por qué.
El mirador y la postal más famosa
Empieza la visita por el mirador de las Peñas, señalizado en el acceso al pueblo, desde donde se obtiene la panorámica que dio la vuelta al mundo: la roca, la iglesia de la Villa en lo alto y el pueblo abrazando el tajo. Hay más balcones repartidos por las calles altas, y cada uno ofrece un encuadre distinto. Madruga o espera a la última hora de la tarde: la luz rasante multiplica el espectáculo, y una cámara con un buen zoom te permitirá jugar con los detalles del peñón desde el otro lado del valle.
La iglesia de la Villa, una fortaleza en el cielo
La subida al peñón es obligatoria. Arriba te espera la iglesia de la Villa, construida en el siglo XVI sobre la antigua fortaleza nazarí de la que se conservan aljibes y restos de muralla; su interior acoge un centro de interpretación que cuenta la vida en esta frontera entre los reinos de Granada y Castilla. La rampa empedrada pica, así que sube con zapatillas cómodas y tómatelo con calma: las vistas desde el adarve pagan cada gota de sudor.
La Encarnación: el Panteón andaluz
En el centro del pueblo sorprende la iglesia de la Encarnación, un templo neoclásico circular, inspirado en el Panteón de Roma, con una gran cúpula sin apenas ventanas. Su interior desnudo y sonoro no se parece a nada de lo que hayas visto en otros pueblos andaluces. A dos pasos quedan el ayuntamiento, las plazas recogidas y los bares donde se tapea sin prisa.
Las Peñas de los Gitanos: dólmenes entre encinas
A unos pocos kilómetros del casco urbano se esconde uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Andalucía: las Peñas de los Gitanos, un paraje de dehesas y paredones calizos habitado desde el Neolítico, con decenas de dólmenes, restos de poblados y necrópolis visigodas. Se visita mediante rutas guiadas o por libre según la zona, y el paseo entre encinas y piedras milenarias es de los que reconcilian con el mundo.
Dónde comer: contundencia granadina
La cocina de Montefrío es de interior y de invierno largo: embutidos de la matanza, relleno de carnaval —un embutido de pan, huevo y especias típico del Poniente—, potajes, choto y buen queso curado. Todo acompañado, como manda Granada, de tapas generosas con cada consumición.
Cómo llegar y cuándo ir
- Montefrío está a menos de una hora de Granada capital por la A-92 y la carretera comarcal; el trayecto entre olivares ya es parte del viaje.
- Primavera y otoño ofrecen la mejor luz y temperaturas para callejear y salir al campo.
- Combina la escapada con Moclín o Alcalá la Real, otras plazas de la antigua frontera nazarí.
Montefrío no necesita filtros ni exageraciones: es, sencillamente, uno de los pueblos más espectaculares de España. Ven a mirarlo despacio.
Foto: 24209375N · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons