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Escapada a Mérida y la ruta de los cenotes de Yucatán

Cenote de aguas turquesas rodeado de vegetación en Yucatán, México

Bajo la selva baja de Yucatán se esconde un mundo secreto: miles de cenotes, pozas de agua dulce y cristalina que los mayas consideraban puertas al inframundo. Te proponemos una escapada con base en Mérida, la elegante capital blanca del estado, para combinar cultura colonial, gastronomía yucateca y chapuzones de otro planeta.

Mérida, la ciudad blanca

Mérida es una de las ciudades más seguras y acogedoras de México, con un centro histórico de casonas coloniales pintadas en tonos pastel. Pasea por la Plaza Grande, entra en la catedral de San Ildefonso —una de las más antiguas de América continental— y recorre el Paseo de Montejo, la avenida de los palacetes que levantaron los magnates del henequén a principios del siglo XX. Por la noche, la ciudad se anima con vaquerías y serenatas al aire libre, y en los mercados podrás probar la cochinita pibil, los salbutes y la sopa de lima, santo y seña de la cocina yucateca.

Qué es un cenote y por qué te va a enamorar

Los cenotes son dolinas inundadas, fruto del colapso de la roca caliza sobre ríos subterráneos. Los hay de tres tipos: abiertos como lagunas, semiabiertos con la bóveda parcialmente derrumbada y de gruta, a los que se baja por escaleras entre estalactitas. El agua, filtrada por la piedra, es tan transparente que los rayos de sol crean columnas de luz que parecen de otro mundo. Para inmortalizarlo bajo la superficie te vendrá genial una cámara acuática sumergible, porque el móvil se queda corto en estos escenarios.

La ruta de los cenotes desde Mérida

Estas son algunas paradas clásicas, todas a menos de hora y media de la ciudad:

  • Cuzamá y Homún: la zona con mayor concentración de cenotes; en Cuzamá se visitan varios en carritos tirados por mulas sobre antiguas vías del henequén.
  • Cenotes de Santa Bárbara: tres cenotes muy bien acondicionados, perfectos si viajas con poca experiencia.
  • San Ignacio: una gruta iluminada de aguas turquesas, ideal como primer contacto.
  • Valladolid y el cenote Zací: si alargas la ruta hacia el oriente, esta ciudad colonial tiene un cenote en pleno centro urbano.

Un consejo importante: báñate siempre sin cremas ni protectores solares convencionales, porque dañan el ecosistema. La sombra, la camiseta y el aclarado previo son tus aliados. Y para la selva que rodea muchos cenotes, no olvides un repelente de mosquitos tropical, que se agradece especialmente al atardecer.

Uxmal, el broche arqueológico

A poco más de una hora de Mérida te espera Uxmal, para muchos el yacimiento maya más elegante de todo Yucatán. La Pirámide del Adivino, con su planta ovalada, y el Cuadrángulo de las Monjas, cubierto de mascarones del dios de la lluvia, componen un conjunto sobrecogedor y mucho menos masificado que otros grandes nombres de la península.

Consejos prácticos

  • Cuándo ir: de noviembre a marzo el calor es más llevadero. Evita las horas centrales para las ruinas y déjalas para los cenotes, que siempre están frescos.
  • Cómo moverse: alquilar coche es la forma más cómoda de enlazar cenotes; las carreteras son llanas y tranquilas.
  • Hidratación: el calor húmedo aprieta, así que lleva siempre encima una botella filtrante de agua para rellenar sin depender del plástico.

Entre baños turquesa, pirámides y cochinita pibil, Yucatán tiene todos los ingredientes de un viaje redondo. Solo falta que te lances al agua.