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Maderuelo, el balcón medieval de las hoces del Riaza

Panorámica de Maderuelo sobre su promontorio junto al embalse de Linares del Arroyo

Hay pueblos que parecen pintados sobre el paisaje, y Maderuelo es uno de ellos. Esta pequeña villa amurallada del nordeste de Segovia se alarga sobre un espigón rocoso rodeado por las aguas del embalse de Linares del Arroyo, justo a las puertas del parque natural de las Hoces del Río Riaza. Medieval, minúscula y silenciosa, es una de las escapadas más evocadoras de toda la provincia.

Una villa detenida en el tiempo

Se entra a Maderuelo cruzando el puente sobre el embalse y la puerta de la Villa, un arco medieval que da paso a una única calle principal flanqueada de casas de piedra, portadas blasonadas y rincones que piden foto. En lo alto te espera la iglesia de Santa María del Castillo, con su espadaña recortada contra el cielo, y repartidas por el caserío verás la iglesia de San Miguel y restos de la muralla que ceñía la villa.

A las afueras, junto al puente, se alza la ermita de la Vera Cruz, célebre porque sus pinturas románicas del siglo XII, unas de las más importantes de España, se conservan hoy en el Museo del Prado; en la ermita puede verse una reproducción que ayuda a imaginar cómo lucía aquel pequeño templo pintado de arriba abajo.

Las hoces del Riaza y el reino de los buitres

El plan estrella de la escapada es recorrer el cañón que el río Riaza ha excavado en la caliza. Sus paredes acogen una de las mayores colonias de buitre leonado de Europa, protegida desde los tiempos de Félix Rodríguez de la Fuente en el cercano refugio de rapaces de Montejo de la Vega. Ver planear a decenas de estas aves enormes sobre tu cabeza impresiona de verdad, y con unos prismáticos para observar aves el espectáculo gana muchos enteros: distinguirás también alimoches, águilas y halcones.

Hay senderos señalizados que recorren el fondo del cañón y los páramos que lo bordean. El terreno es pedregoso y con algún repecho, así que unos bastones de trekking plegables te darán estabilidad, sobre todo si bajas hasta el río. Recuerda que es un espacio protegido: conviene informarse antes en la casa del parque de Montejo de la Vega y respetar los tramos restringidos en época de cría.

Consejos prácticos para la visita

  • Cómo llegar: en coche desde la A-1, saliendo hacia Riaza o Boceguillas; Maderuelo queda a unas dos horas de Madrid y a poco más de una hora de Segovia.
  • Cuándo ir: primavera y otoño son ideales para el senderismo. En los páramos el viento sopla casi siempre, incluso en días de sol, así que mete en la mochila un forro polar de montaña aunque el pronóstico acompañe.
  • Dónde comer: la zona es tierra de asados, guisos de cordero y quesos; el pueblo es pequeño y no siempre hay cocina abierta a diario, de modo que en temporada baja conviene llamar antes o llevar algo preparado.

Para completar la escapada

Maderuelo casa de maravilla con los pueblos rojos de la sierra de Ayllón o con un paseo por la ribera del Duratón, ya en el corazón de la provincia. Pero su mayor lujo es quedarse: ver caer la tarde desde la muralla, con el embalse dorado y los buitres volviendo a sus cortados, es de esas escenas que se quedan grabadas.

Si buscas un rincón medieval sin ruido, con naturaleza salvaje a la puerta de casa, Maderuelo te está esperando.

Foto: Rowanwindwhistler · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons