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La Hiruela: el pueblo de la sierra del Rincón donde el tiempo se paró

Casas de arquitectura tradicional serrana en la aldea de La Hiruela

Hay un Madrid que huele a leña y a robledal, donde las casas son de adobe, piedra y teja vieja y el silencio solo lo rompe el río. Es La Hiruela, una aldea de apenas un puñado de vecinos en plena sierra del Rincón, reserva de la biosfera, y probablemente el pueblo más auténtico de toda la Comunidad.

Un paseo por la aldea

El caserío se recorre en veinte minutos, pero merece una hora larga: fragua, horno de pan, potro de herrar y casas de arquitectura tradicional serrana rehabilitadas con mimo. Todo está señalizado con paneles que explican cómo se vivía aquí hace un siglo, cuando el pueblo vivía del carboneo, la miel y los oficios del campo.

La senda del molino y los robledales

La ruta estrella es el sendero del molino harinero, un paseo circular que baja hasta el río Jarama —aquí apenas un arroyo de montaña— y visita un molino del siglo XVIII restaurado. En otoño, el robledal se enciende de ocres y el camino se alfombra de hojas: pocas rutas madrileñas son tan fotogénicas. Se puede alargar por la senda de los oficios de la vida o enlazar con Montejo de la Sierra y su hayedo. El barro es habitual buena parte del año, así que mejor botas de senderismo impermeables que zapatillas, y un forro polar en la mochila incluso en junio: aquí las tardes refrescan.

Miel, setas y cocina serrana

La Hiruela es famosa por su miel de brezo, que puedes comprar en el propio pueblo, y en temporada por las setas de sus montes. El par de establecimientos de la aldea sirven cocina casera serrana: judías, asados y postres de pueblo. No esperes carta larga; espera puchero honesto.

La sierra del Rincón, reserva de la biosfera

La aldea es una de las cinco localidades de la sierra del Rincón, reconocida por la Unesco por conservar como pocas el paisaje y los usos tradicionales de la montaña madrileña. Eso se traduce en senderos bien cuidados, ganado pastando entre cercas de piedra y una red de rutas que conecta La Hiruela con Puebla de la Sierra o Horcajuelo por caminos históricos. Es, en la práctica, el rincón más silencioso de toda la Comunidad.

Consejos prácticos

  • El aparcamiento está a la entrada del pueblo y es obligatorio dejar allí el coche: la aldea es peatonal.
  • Los fines de semana de otoño la sierra del Rincón se llena: madruga o ve entre semana.
  • No hay gasolinera ni apenas cobertura: reposta antes y descárgate el mapa. Una esterilla de picnic convierte cualquier claro del robledal en comedor con vistas.

Si buscas el Madrid rural de verdad, el de pueblo pequeño y monte grande, La Hiruela es tu escapada. Eso sí: guárdale el secreto.

Foto: Benjamín Núñez González · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons