Justo en el centro geográfico de Menorca, al pie de la montaña más alta de la isla, Es Mercadal es uno de esos pueblos que funcionan como llave: desde sus casas encaladas se abre la costa norte más salvaje, el mejor mirador de la isla y una de las mesas más golosas del Mediterráneo. Si buscas la Menorca de interior, tranquila y auténtica, empieza por aquí.
El Monte Toro, el balcón de Menorca
Sobre el pueblo se alza El Toro, que con sus 358 metros es el techo de Menorca. Puede parecer poca cosa, pero en una isla tan llana la panorámica desde arriba es total: en los días claros se abarca la costa entera, de Fornells a los campos del sur, e incluso se intuye Mallorca en el horizonte. En la cima te espera el santuario de la Verge del Toro, patrona de la isla, un conjunto del siglo XVII con claustro y una calma que invita a quedarse un rato. Se sube en coche por una carretera estrecha o, si te va el reto, pedaleando o a pie desde el pueblo.
Un paseo por el pueblo blanco
Es Mercadal es Menorca en esencia: calles de casas blancas rematadas con zócalos de colores, silencio de pueblo de interior y hornos que perfuman las esquinas. Fíjate en s'Aljub, el gran aljibe del siglo XVIII impulsado por el gobernador británico Richard Kane para abastecer de agua al pueblo, testimonio curioso de la época en que la isla fue británica. De aquella misma etapa queda el Camí d'en Kane, la antigua carretera que unía Maó con el centro de la isla y que hoy es una ruta preciosa entre muros de piedra seca. A mediados de julio, las fiestas de Sant Martí llenan las calles de caballos y jaleo, con los emocionantes jaleos típicos menorquines.
De la caldereta a los amargos: capital gastronómica
A Es Mercadal se viene también a comer, y mucho. El municipio incluye el pueblo marinero de Fornells, meca de la caldereta de langosta, el plato más célebre de Menorca: un guiso marinero contundente que en temporada de langosta (de primavera a finales de verano) protagoniza las mesas de la bahía. En el propio Es Mercadal, la tradición es dulce: amargos de almendra, carquinyols y ensaimadas de los obradores de toda la vida. Y de recuerdo, unas avarques, las sandalias artesanas menorquinas que aquí siguen haciéndose como siempre.
La costa norte: Cavalleria, Pregonda y compañía
El término de Es Mercadal guarda algunas de las playas más espectaculares y vírgenes de Menorca, todas en la costa norte, de arenas rojizas y aspecto casi marciano:
- Cavalleria, bajo el faro del mismo nombre, amplia y de aguas limpias.
- Binimel·là, punto de partida del sendero costero hacia Pregonda.
- Pregonda, la joya: arena dorada-rojiza, islotes y aguas turquesas, solo accesible a pie.
Estas playas apenas tienen servicios ni sombra, así que ve preparado: crema solar de alta protección, agua de sobra y calzado adecuado, porque el tramo del Camí de Cavalls entre calas es pedregoso y unas sandalias de trekking te lo ponen mucho más fácil que las chanclas.
Cuándo ir y cómo moverse
De mayo a junio y en septiembre la isla está en su mejor momento: mar en buen estado, senderos practicables y calma. En pleno verano, madruga para las playas vírgenes, que los accesos se llenan pronto. El pueblo queda a unos 20 minutos en coche de Maó y de Ciutadella por la carretera general; el coche es casi imprescindible para exprimir la costa norte. Para preparar rutas por el Camí de Cavalls y no perderte ninguna cala, una guía de Menorca actualizada es una inversión mínima que rinde todo el viaje.
Monte y mar, caldereta y amargos, pueblo blanco y playas rojas: Es Mercadal demuestra que el corazón de Menorca late fuerte. Ven a comprobarlo con calma, que aquí las prisas no pintan nada.
Foto: Anka D. · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons