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Escapada a Alcúdia, la ciudad amurallada del norte de Mallorca

Murallas medievales de Alcúdia al atardecer, con la Porta de Mallorca y los tejados del casco antiguo del pueblo mallorquín

Pocos lugares de Mallorca condensan tanta historia por metro cuadrado como Alcúdia. En este rincón del norte de la isla, entre dos grandes bahías, los romanos fundaron su capital y los reyes medievales levantaron después una muralla que sigue en pie. El resultado es un pueblo con dos mil años de capas superpuestas… y algunas de las mejores playas de la isla a tiro de piedra.

Un paseo por las murallas medievales

La imagen de Alcúdia son sus murallas del siglo XIV, mandadas construir por el rey Jaime II de Mallorca y restauradas con esmero. Se puede recorrer buena parte del adarve, asomándose a los tejados del casco antiguo y a los campos que rodean el pueblo. Las dos puertas históricas, la Porta de Mallorca (o de Sant Sebastià) y la Porta del Moll (o de Xara), son los accesos monumentales al recinto y el fondo de foto favorito de todo visitante. Dentro te esperan calles empedradas, casonas señoriales con ventanas renacentistas y la iglesia de Sant Jaume, adosada a la propia muralla.

Los martes y domingos por la mañana el casco antiguo se llena con uno de los mercados más animados de Mallorca: fruta, verdura, aceitunas, especias, ropa y artesanía a lo largo de las murallas. Si eres de mercados, cuadra la visita.

Pollentia: Roma a los pies de la muralla

Justo extramuros se extiende el yacimiento de Pollentia, la ciudad que los romanos fundaron en el siglo I a. C. tras conquistar la isla. Se visitan los restos del foro, el barrio residencial de Sa Portella y un pequeño teatro romano excavado en la roca, además del museo monográfico que guarda las mejores piezas. No es Pompeya, pero caminar entre columnas con la muralla medieval de fondo resume Alcúdia mejor que ningún cartel.

Playas y calas: de la arena blanca al rincón salvaje

La otra cara de la escapada está en el mar, y hay opciones para todos:

  • La playa de Alcúdia, kilómetros de arena blanca y aguas poco profundas junto al puerto: la clásica playa familiar donde los niños son felices.
  • La península de la Victòria, con la ermita del mismo nombre, miradores como la Talaia d'Alcúdia y calas de canto rodado como S'Illot.
  • La cala de Es Coll Baix, salvaje y sin servicios, a la que se llega tras una caminata: uno de esos lugares que se ganan a pulso.

En las calas de piedras del cabo, unos escarpines marcan la diferencia entre disfrutar del baño y hacer equilibrios sobre los cantos. Y como en el adarve de la muralla y en Pollentia hay poca sombra, un sombrero de ala ancha es casi tan importante como el bañador.

Dónde comer

En el casco antiguo abundan los celleres y restaurantes de cocina mallorquina donde pedir frito mallorquín, tumbet, lechona o caracoles, y en el Port d'Alcúdia mandan los arroces y el pescado fresco frente a los amarres. Para el postre, cualquier horno tradicional del centro resuelve con ensaimadas, cocas dulces y robiols.

Cuándo ir y consejos prácticos

De mayo a octubre el mar está en su punto, aunque julio y agosto llenan mucho la zona del puerto; el casco antiguo, en cambio, mantiene la calma casi todo el año. Primavera y otoño son perfectos para combinar muralla, ruinas y senderos de la Victòria sin calor. Llegar es fácil: unos 55 minutos en coche desde Palma o autobús directo. Un truco: visita Pollentia a primera hora, dedica el mediodía a la playa y guarda la muralla para la luz dorada del atardecer.

Historia romana, piedra medieval y aguas turquesas en un mismo día: pocas escapadas dan tanto juego para toda la familia como Alcúdia. Ponla pronto en tu lista.

Foto: Antonio De Lorenzo -> Kufoleto · CC BY 2.5 · Wikimedia Commons