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Escapada a Puerto de Vega, el viejo puerto ballenero de Asturias

Puerto pesquero de Puerto de Vega en Asturias, con lanchas amarradas al abrigo del dique y casas marineras al fondo

En el occidente de Asturias, en el concejo de Navia, hay un pueblo que huele a salitre y a historia: Puerto de Vega. Antiguo puerto ballenero, refugio final del ilustrado Jovellanos y reconocido como Pueblo Ejemplar de Asturias, este rincón marinero conserva intacta el alma de los puertos cantábricos de antaño, lejos de las rutas más trilladas.

Un pueblo con pasado ballenero

Entre los siglos XVI y XVIII, de esta rada salían lanchas a la caza de la ballena, una de las industrias que dieron vida al Cantábrico. Aquella épica se respira aún en la Atalaya, el promontorio desde el que los vigías oteaban el mar: hoy es un mirador delicioso, con su pequeña ermita y viejos cañones que recuerdan que el pueblo también tuvo que defenderse de los ataques ingleses. Aquí murió en 1811 Gaspar Melchor de Jovellanos, el gran ilustrado asturiano, cuando huía de la guerra; una placa y el cariño del pueblo mantienen viva su memoria.

El puerto y la rula: espectáculo diario

La vida sigue girando en torno al puerto pesquero, protegido por su dique frente a un mar que aquí pega de verdad. A media tarde, cuando regresan las lanchas, la rula subasta el pescado del día: verlo es asistir a una liturgia marinera de las de siempre. En los días bravos, acércate al espolón a ver romper las olas, pero con respeto y sin pasar de las zonas seguras. Un chubasquero impermeable es aquí casi uniforme oficial, haga el día que haga.

Qué ver en el pueblo y alrededores

  • El casco marinero, con casonas de piedra, galerías acristaladas y escudos que hablan de un pasado próspero.
  • El museo etnográfico local, para entender cómo se vivía del mar y del campo en el occidente astur.
  • La senda costera naviega, un paseo de acantilados entre Puerto de Vega y las playas vecinas, con el Cantábrico rugiendo abajo.
  • La playa de Frexulfe, monumento natural de arena oscura y oleaje atlántico, a un paso del pueblo.

Desde la Atalaya y la senda de los acantilados, con suerte y unos prismáticos de largo alcance, verás cormoranes, alcatraces e incluso algún delfín en los días claros.

Bonito del norte y cocina de puerto

Puerto de Vega es tierra santa del bonito del norte: en verano, cuando llega la costera, el rollo de bonito y la ventresca mandan en las mesas del pueblo. El resto del año no faltan merluza del pincho, pulpo y mariscos de la rula. Todo sencillo, fresco y a precio de pueblo, como debe ser.

Consejos para la escapada

Puerto de Vega está a unos diez minutos de Navia y bien comunicado por la autovía del Cantábrico, a hora y media de Oviedo. Es un destino perfecto para viajar sin prisas, incluso en solitario: paseos, mar y calma. Si vienes a caminar la senda costera, una mochila de senderismo ligera con agua y algo de abrigo es suficiente; el trazado es asequible pero el viento del Cantábrico no perdona. La luz del atardecer desde la Atalaya, con las lanchas entrando a puerto, es el mejor recuerdo que te llevarás.

Auténtico, hospitalario y salado como pocos: así es Puerto de Vega. Ven antes de que se corra la voz.

Foto: Pachug · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons