En el corazón del Empordanet, ese triángulo de campos, piedra dorada y campanarios del Baix Empordà, se esconde Monells, un pueblecito gerundense que parece diseñado para el paseo lento. Creció alrededor de un mercado medieval y aquella vocación se nota todavía en cada arco de su plaza porticada, una de las más bonitas de Cataluña.
La plaza de Jaume I, un escenario de película
Todo en Monells gira en torno a la plaza de Jaume I, la antigua plaza del mercado. Sus porches de arcos irregulares, sostenidos por columnas de piedra, cobijaban a los comerciantes que desde la Edad Media acudían aquí a vender grano y telas. Hoy acogen terrazas donde el tiempo pasa despacio. Si el rincón te suena, no es casualidad: el pueblo fue escenario de la película Ocho apellidos catalanes, y desde entonces son muchos los que vienen a buscar sus localizaciones.
Desde la plaza, déjate llevar por las callejuelas que conservan intacto el trazado medieval: el carrer dels Arcs, los pasos abovedados, las fachadas con ventanas góticas y la pequeña iglesia de Sant Genís. La riera separa el núcleo antiguo del barrio que creció en la otra orilla, y el conjunto, con sus puentecillos y muros cubiertos de hiedra, es una delicia para la fotografía: una cámara ligera de viaje encontrará aquí material para llenar la tarjeta.
Un paseo por el municipio: Cruïlles y Sant Sadurní
Monells forma municipio con otros dos pueblos que completan la excursión. En Cruïlles te espera el monasterio románico de Sant Miquel, con su iglesia del siglo XI, y en Sant Sadurní de l'Heura, un casco tranquilo entre colinas boscosas de las Gavarres. Entre campos de cereal y bosquecillos discurren pistas y senderos perfectos para caminar o pedalear sin grandes desniveles: mete lo imprescindible en una mochila de día y dedica la mañana a recorrerlos sin prisa.
Qué comer en el Empordanet
Esta comarca es tierra de buena mesa. En los alrededores de la plaza encontrarás cocina empordanesa de la de siempre:
- Platos mar y montaña, el sello de la cocina ampurdanesa.
- Embutidos y aves de corral de las masías de la zona.
- Vinos de la D.O. Empordà para acompañar.
- De postre, brunyols (buñuelos) si vienes en Cuaresma, o el recuit, un requesón suave con miel.
Alrededores: cerámica y ruinas ibéricas
A menos de diez minutos queda La Bisbal d'Empordà, capital comarcal famosa por su tradición alfarera, con decenas de tiendas de cerámica en su calle mayor. Y un poco más allá, el poblado ibérico de Ullastret, el mayor de Cataluña, permite asomarse a cómo vivían los indigetes hace más de dos mil años. Con estas dos visitas y el mosaico de pueblecitos de piedra de la comarca, el fin de semana queda redondo.
Cuándo ir y cómo llegar
Monells está a unos 25 minutos en coche de Girona y a poco más de hora y cuarto de Barcelona, por la C-66 entre Girona y Palamós. La primavera y el otoño pintan los campos de verdes y ocres y son las estaciones perfectas; en verano funciona muy bien como plan de interior a un salto de las playas de la Costa Brava.
Pocos lugares condensan tanto encanto en tan poco espacio. Ven un sábado por la mañana, siéntate bajo los porches con un café y deja que Monells haga el resto.
Foto: Flamenc · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons