Pocas vistas del mundo imponen tanto como la primera vez que asoman las pirámides entre la calima, al borde mismo de la ciudad. El Cairo es caótico, ruidoso y absolutamente fascinante: una megalópolis de más de veinte millones de almas conviviendo con cinco mil años de historia. Te proponemos las claves para disfrutarla sin agobios.
Guiza: la única maravilla antigua en pie
Las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos llevan cuarenta y cinco siglos desafiando al desierto, custodiadas por la Gran Esfinge. Algunos consejos para la visita:
- Madruga: a primera hora hay menos gente, menos calor y la luz es más bonita.
- Entra en una pirámide si no sufres claustrofobia: el pasadizo hasta la cámara funeraria es angosto, pero la experiencia es única.
- Busca el mirador panorámico del desierto, desde donde las tres pirámides se alinean para la foto clásica.
- Negocia antes cualquier paseo en camello o calesa, y no aceptes «regalos» de los vendedores.
El sol del desierto no da tregua: un sombrero plegable de safari y una crema solar de factor 50 son tan necesarios como la entrada. Muy cerca merecen visita la pirámide escalonada de Saqqara, la más antigua de Egipto, y las ruinas de Menfis.
Los tesoros de los faraones
La otra mitad del viaje al Antiguo Egipto se hace bajo techo. El histórico Museo Egipcio de la plaza Tahrir y el moderno Gran Museo Egipcio, junto a las pirámides, reúnen momias reales, sarcófagos dorados y el deslumbrante ajuar de Tutankamón. Dedica una mañana completa: es de esos museos donde cada vitrina cuenta una historia increíble.
El Cairo islámico y el bazar de Jan el-Jalili
La ciudad medieval es un museo vivo: la ciudadela de Saladino con la mezquita de alabastro de Mehmet Alí, la calle al-Muizz flanqueada de mezquitas y palacios mamelucos, y el bazar de Jan el-Jalili, un laberinto de lámparas, especias, perfumes y teteras donde el regateo es deporte nacional. Haz un alto en uno de sus cafés centenarios para tomar un té con hierbabuena o un karkadé (infusión de hibisco) viendo pasar el bullicio. Completa el paseo por el barrio copto, con sus iglesias primitivas y la sinagoga Ben Ezra.
Sabores egipcios
La comida callejera cairota es barata y sabrosa: prueba el koshari (arroz, pasta, lentejas y cebolla frita con salsa de tomate), el ful de habas, la taameya (el falafel egipcio) y los zumos de caña o mango. De postre, konafa o baklava con un café árabe bien cargado.
Consejos prácticos
El invierno, de octubre a abril, es la mejor época: días soleados y temperaturas agradables; el verano supera con facilidad los 35 grados. Muévete en taxis de aplicación para evitar regateos, cruza las calles con decisión siguiendo a los locales y lleva efectivo en billetes pequeños para propinas, el famoso bakshish. Para hilar tanta historia sin perderte, una buena guía de viaje de Egipto convierte cada piedra en un relato. El Cairo agota y enamora a partes iguales: déjate llevar por su ritmo y te ganará para siempre.