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Culla, la joya medieval del Alto Maestrazgo

Vista panorámica de Culla, pueblo medieval de piedra en lo alto de una montaña del Alto Maestrazgo de Castellón

Encaramado a más de mil metros de altitud, en pleno Alto Maestrazgo de Castellón, Culla es de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Sus casas de piedra dorada, sus callejuelas empinadas y su silencio de montaña le han valido un puesto entre los pueblos más bonitos de España, y en cuanto cruces sus calles entenderás por qué.

Un paseo por el casco antiguo

El casco histórico de Culla se recorre en un par de horas, pero te proponemos hacerlo sin prisa, dejándote perder por sus rincones. No te saltes estos imprescindibles:

  • Las ruinas del castillo, en lo más alto del pueblo. La fortaleza perteneció a la Orden del Temple y después a la de Montesa, y aunque hoy quedan pocos muros en pie, las vistas sobre las sierras del Maestrazgo son de las que se quedan grabadas.
  • La iglesia de El Salvador, un templo barroco del siglo XVIII que preside el caserío con su sobria fachada de piedra.
  • El antiguo hospital y la Casa Abadía, dos edificios medievales que hablan del pasado próspero de la villa.
  • El granero del Comendador, testigo de la época en la que Culla era cabeza de una importante encomienda.

Al caer la tarde, acércate a los miradores que se asoman al barranco: la luz dorada sobre los bancales y las masías dispersas es puro Maestrazgo.

Senderismo entre molinos y ermitas

Culla es también un punto de partida estupendo para caminar. La ruta más popular es el Camí dels Molins, un sendero que desciende junto al río recuperando varios molinos harineros de origen medieval. Es un recorrido de dificultad moderada, con tramos empedrados y alguna subida exigente a la vuelta, así que conviene ir con unas botas de senderismo impermeables que agarren bien en la piedra suelta.

Otra opción sencilla es acercarse a la ermita de San Cristóbal, desde donde se abre una panorámica inmensa de la comarca. A esta altitud el sol castiga incluso en días frescos, y en el Maestrazgo apenas hay sombra, de modo que un tubo de crema solar deportiva en la mochila te ahorrará más de un disgusto.

Sabores de montaña

La gastronomía de Culla es la del interior de Castellón: contundente y honesta. Aquí mandan la olla de pueblo, las carnes a la brasa, el queso artesano y, en invierno, la trufa negra, que se cría en los carrascales de la zona y protagoniza jornadas gastronómicas en la comarca. No te vayas sin probar los embutidos y las pastas de horno tradicionales, perfectas para el zurrón del caminante.

Cuándo ir y cómo llegar

Cualquier época tiene su encanto: la primavera llena los campos de verde, el verano ofrece noches frescas ideales para huir del bochorno de la costa, el otoño tiñe los robledales y el invierno, con suerte, deja estampas nevadas. Eso sí, en los meses fríos abrígate: estamos por encima de los 1.100 metros.

Se llega por carretera desde Castellón de la Plana en aproximadamente una hora y cuarto, por carreteras de montaña reviradas pero en buen estado. No hay transporte público cómodo, así que el coche es casi obligatorio.

Una escapada con alma

Culla no tiene grandes monumentos que salgan en todas las postales, y ahí está precisamente su magia: es un pueblo auténtico, de piedra y silencio, donde el Maestrazgo se muestra tal cual es. Ven a perderte por sus calles y te costará marcharte.