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Atienza: la villa medieval que guarda el románico de Guadalajara

Vista de Atienza (Guadalajara) con el castillo roquero alzándose sobre el caserío medieval

En la sierra norte de Guadalajara, sobre un cerro que domina páramos infinitos, Atienza conserva intacto el aire de villa medieval fronteriza. El Cantar de Mio Cid ya la describía como una peña muy fuerte, y hoy sigue siéndolo: castillo roquero, murallas, plazas porticadas y una colección de iglesias románicas que la convierten en un museo al aire libre.

El castillo y las murallas

La visita obligada es subir al castillo roquero, encaramado a un espolón de roca que se ve desde kilómetros a la redonda. La ascensión es corta pero empinada, y la recompensa, inmensa: desde la torre del homenaje se abarca todo el caserío y los campos de Castilla hasta donde alcanza la vista. Es uno de esos lugares donde una cámara de fotos compacta no da abasto, sobre todo con la luz rasante del atardecer. Abajo, la villa conserva tramos de muralla y puertas como el precioso arco de Arrebatacapas, que comunica la plaza de España con la plaza del Trigo.

Un tesoro de románico rural

Atienza llegó a tener más de una docena de iglesias en la Edad Media, y las que quedan forman uno de los mejores conjuntos románicos de Guadalajara:

  • San Juan del Mercado, presidiendo la plaza porticada de España.
  • San Gil y la Santísima Trinidad, que albergan interesantes museos de arte sacro.
  • San Bartolomé, con su encanto austero a las afueras del casco.
  • Santa María del Rey, junto al camino del castillo, con portadas románicas de rica decoración.

Recorrerlas todas es la mejor manera de patearse el pueblo, de calles empinadas y empedradas, así que el calzado cómodo no es negociable.

La Caballada, una fiesta con más de 800 años

Cada domingo de Pentecostés, la hermandad de arrieros de Atienza celebra la Caballada, una de las fiestas más antiguas de España. Conmemora la gesta de 1162, cuando los arrieros del pueblo sacaron a caballo al niño rey Alfonso VIII, protegiéndolo de su tío Fernando II de León. Los hermanos, con sus capas y sombreros, cabalgan hasta la ermita de la Estrella en una celebración que se ha mantenido viva más de ocho siglos.

Dónde comer y qué probar

La cocina serrana manda: cabrito asado, migas de pastor, judiones y setas de temporada, con buen pan de pueblo y dulces caseros. Los fines de semana conviene reservar, porque la villa es parada clásica de las rutas por la sierra norte.

Consejos para la escapada

  • Cómo llegar: en coche desde Sigüenza o desde la CM-101; Madrid queda a unas dos horas.
  • Cuándo ir: cualquier época tiene su encanto, pero el clima serrano es extremo: veranos de sol fuerte e inviernos gélidos. Lleva siempre una cantimplora térmica, que lo mismo te mantiene el agua fresca en agosto que el café caliente en enero.
  • Cuánto tiempo: un día completo para castillo, iglesias y museos sin prisas.

Atienza es Castilla en estado puro: piedra, silencio, historia y horizontes sin fin. Una escapada para quienes buscan pueblos auténticos, de los que ya quedan pocos.

Foto: Diego Delso · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons