Capital de la sierra onubense, Aracena es un pueblo que se disfruta por arriba y por abajo: bajo sus calles se esconde una de las cuevas más espectaculares de España, y a su alrededor se extienden las dehesas donde pasta el cerdo ibérico que da fama mundial a esta tierra. Escapada de naturaleza, patrimonio y —seamos sinceros— de comer de maravilla.
La Gruta de las Maravillas, un mundo subterráneo
El gran tesoro local está bajo tierra. La Gruta de las Maravillas, abierta al público desde hace más de un siglo, es un recorrido de galerías y salas repletas de estalactitas, estalagmitas, coladas y lagos interiores de aguas quietas y transparentes que duplican las formaciones como espejos. La visita es guiada, dura menos de una hora y las plazas son limitadas, así que conviene sacar la entrada a primera hora o reservar, sobre todo en puentes y vacaciones. Dentro la temperatura es fresca y constante todo el año: lleva una chaquetilla aunque fuera aprieten los 35 grados.
Castillo, iglesia prioral y casco serrano
Sobre el cerro que perfora la gruta se alzan el castillo de Aracena y la iglesia prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor, gótico-mudéjar, herederas de la fortaleza medieval que vigilaba la frontera con Portugal. La subida entre callejas encaladas regala vistas de tejados rojizos y sierras suaves hasta el horizonte. Abajo, la plaza Alta con su antiguo cabildo, la plaza del Marqués de Aracena y el casino modernista completan un casco urbano señorial, más serrano que andaluz de postal.
Peregrinación jamonera
Aracena es una de las capitales del jamón ibérico de bellota: la comarca ampara la denominación de origen de Jabugo, y el pueblo dedica al producto un museo donde entender qué hace único al cerdo ibérico criado en dehesa. Después toca la parte práctica:
- Tapear jamón, caña de lomo y presa ibérica en los bares del centro.
- Probar los platos serranos: setas en temporada, castañas en otoño, migas y guisos de matanza.
- Visitar algún secadero en los pueblos cercanos para ver madurar los jamones en bodega.
Senderos entre dehesas y pueblos blancos serranos
El Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche es un paraíso senderista de dificultad amable: caminos empedrados entre dehesas, castañares y huertas que conectan aldeas como Linares de la Sierra, Los Marines o Fuenteheridos. La ruta de Aracena a Linares de la Sierra es un clásico de una mañana, y en otoño el castañar se vuelve dorado y las setas asoman en cada cuneta. Ponte botas de senderismo ligeras —los caminos empedrados resbalan con la humedad— y carga una cantimplora de senderismo en las fuentes de los pueblos, que aquí el agua de sierra es un lujo gratuito. Si te queda cuerda, la vecina Almonaster la Real y su mezquita, de la que ya te hemos hablado, redondean la ruta.
Cuándo ir y cómo llegar
El otoño es la estación reina —castañas, setas, niebla fotogénica—, aunque la primavera compite con las dehesas en flor. En verano, la sierra es el refugio fresco de Huelva y Sevilla. Aracena queda a una hora escasa de Sevilla por la N-433, lo que la convierte en una de las escapadas rurales más cómodas desde la capital andaluza.
Una cueva de cuento, un castillo medieval y el mejor jamón del planeta en un radio de dos kilómetros: pocas escapadas alimentan tanto el cuerpo y la vista como Aracena.
Foto: Mike Krüger · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons