Escondido entre castañares y dehesas de la sierra de Aracena y Picos de Aroche, en el norte de la provincia de Huelva, Almonaster la Real guarda un tesoro que no esperarías encontrar en un pueblo de apenas unos cientos de vecinos: una mezquita rural del siglo X, de las pocas que sobreviven en España casi intactas. Solo por ella merece el viaje; todo lo demás —el caserío, el bosque, la despensa ibérica— convierte la escapada en redonda.
La mezquita: mil años en pie
En lo alto del cerro que domina el pueblo, la mezquita de Almonaster se levantó en el siglo X aprovechando materiales romanos y visigodos: fíjate en los capiteles y fustes reutilizados en sus arquerías. Conserva el mihrab orientado a La Meca, la planta de cinco naves y el aljibe, y tras la conquista cristiana se le añadió un ábside para transformarla en ermita, lo que paradójicamente la salvó de la ruina. Pegada a ella, la plaza de toros del siglo XIX crea una de las estampas más insólitas de Andalucía: alminar y coso taurino compartiendo colina. Sube al atardecer, cuando la piedra se dora y los tejados del pueblo humean abajo entre los castaños; es un momento que pide una cámara de fotos ligera a mano.
El pueblo y sus rincones
Abajo, el caserío blanco se ordena en calles empedradas alrededor de la iglesia de San Martín, gótico-mudéjar con una llamativa portada manuelina, huella del comercio con Portugal. Busca el arco de la Villa, los restos de la muralla, las fuentes y lavaderos tradicionales y los escudos que asoman en algunas fachadas. Todo es pequeño, tranquilo y auténtico: aquí el turismo aún no ha desgastado nada.
Senderos entre castaños y dehesas
Almonaster es una delicia para caminar. La red de caminos empedrados que unían los pueblos serranos permite rutas como la que baja a las aldeas de Calabazares o Arroyo, o la conexión con Cortegana entre castañares que en otoño se vuelven de oro puro. El cerro de San Cristóbal, con sus canteras, añade leyenda e historia minera. Son senderos amables pero con piedra suelta y buenos desniveles: un calzado de senderismo cómodo y una mochila de día con agua y algo de merienda serrana son el único equipaje necesario.
La despensa: reino del ibérico
Estás en plena comarca del jamón ibérico de la sierra de Huelva, con la dehesa a la vista y los cerdos hozando bajo las encinas. En los bares del pueblo caen jamón, caña de lomo, presa y secreto a la brasa, setas en temporada y guisos con castañas. En otoño, la recogida de la castaña marca la vida del pueblo y de toda la sierra. Y si coincides a primeros de mayo, las Cruces de Mayo llenan Almonaster de fandangos, flores y trajes serranos: es su fiesta grande.
Cómo llegar y consejos
- En coche, a poco más de hora y media de Sevilla y a una hora de Huelva capital, por carreteras de sierra preciosas.
- Combínalo con Aracena y su Gruta de las Maravillas, Alájar y la Peña de Arias Montano o Cortegana y su castillo: todo queda a un paso.
- La visita a la mezquita es libre en horario amplio; consulta en el ayuntamiento si viajas en fechas señaladas.
- En otoño e invierno lleva abrigo: la sierra onubense es fresca y húmeda, con nieblas que le sientan de maravilla.
Almonaster la Real es de esos secretos que se cuentan en voz baja para que no se estropeen. Ve pronto, camina despacio y brinda con la sierra: pocos rincones de Andalucía saben tan bien.
Foto: Basotxerri · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons