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Alcántara, la villa del puente romano que desafía los siglos

Vista panorámica del puente romano de Alcántara sobre el río Tajo, en Cáceres

En el extremo occidental de la provincia de Cáceres, allí donde el Tajo se remansa antes de cruzar a Portugal, te espera Alcántara, una villa que debe su propio nombre a su monumento más famoso: al-Qantara significa «el puente» en árabe. Pocos pueblos de España pueden presumir de una carta de presentación semejante, y menos aún de combinarla con un casco histórico señorial y uno de los rincones naturales más salvajes de la península.

El puente romano, una proeza que sigue en pie

Levantado en tiempos del emperador Trajano, a comienzos del siglo II, el puente de Alcántara es una de las obras maestras de la ingeniería romana. Sus seis arcos de granito salvan el Tajo a gran altura y en el centro se alza un arco del triunfo dedicado al emperador. Junto al puente verás un pequeño templete funerario atribuido a Cayo Julio Lácer, el arquitecto de la obra, con una inscripción que presume de haber construido un puente «que durará por los siglos de los siglos». De momento, casi mil novecientos años después, va cumpliendo su palabra.

Cruza el puente a pie sin prisa, baja después al mirador de la orilla y contempla cómo la piedra dorada se enciende con la última luz de la tarde: es una de esas imágenes que se quedan grabadas.

El Conventual de San Benito y el casco histórico

Alcántara fue cabeza de la poderosa Orden Militar de Alcántara, y su sede, el Conventual de San Benito, es la otra gran visita del pueblo. Este monumental conjunto del siglo XVI mezcla gótico y renacimiento, con un claustro sereno y una espectacular galería exterior que en verano se convierte en escenario del festival de teatro clásico que anima las noches de agosto.

El paseo por el casco antiguo da para mucho más:

  • La iglesia de Santa María de Almocóvar, con su portada románica tardía.
  • Los restos de las murallas y las puertas históricas de la villa.
  • La antigua judería y las casas blasonadas de las familias de los caballeros de la Orden.

Naturaleza en estado puro: el Tajo Internacional

Alcántara es una de las puertas del Parque Natural Tajo Internacional, la franja fronteriza donde el río hace de raya con Portugal entre dehesas, cortados y berrocales. Es territorio de cigüeña negra, buitre leonado, alimoche y águilas, así que este es uno de esos destinos donde unos buenos prismáticos para observar aves marcan la diferencia entre ver puntos en el cielo y disfrutar de un espectáculo. Muy cerca del pueblo tienes también el gigantesco embalse de Alcántara, uno de los mayores de Europa occidental, con orillas infinitas para pasear al atardecer.

La mesa de Alcántara: cocina con historia

Aquí nació una de las recetas más célebres de la cocina española: la perdiz al modo de Alcántara, salida del recetario del convento y elogiada por los grandes cocineros franceses desde que las tropas napoleónicas se llevaron el manuscrito. Completa el festín con quesos de cabra de la comarca, miel, ibéricos de la dehesa y dulces de sartén. Todo muy de tierra, muy de verdad.

Consejos prácticos para tu escapada

Alcántara queda a una hora escasa en coche de Cáceres, por carreteras tranquilas entre dehesas. La primavera y el otoño son las mejores épocas: temperaturas suaves, campo verde y cielos limpios. El verano aprieta de lo lindo, aunque el festival de teatro compensa el madrugón y la siesta obligada. Como la comarca da para mucho —de la Sierra de San Pedro a la raya portuguesa—, no está de más llevar en la guantera una buena guía de viaje de Extremadura para improvisar desvíos sobre la marcha.

Pocos lugares condensan tanta historia en tan poco espacio. Ven a Alcántara, cruza su puente eterno y entenderás por qué los romanos estaban tan orgullosos de él.

Foto: 19Tarrestnom65 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons